Las claves del Real hacia la cima: compromiso y “apuesta por la excelencia”

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TEATRO REAL

Madrid, 11 may (EFE).- El contexto en el que el Teatro Real conoció este lunes la histórica concesión del International Opera Award al mejor teatro del mundo explica en gran parte las razones del premio: con el telón arriba, como durante casi toda la pandemia, para representar otro hito de producción propia.

“Lo que se ha hecho bien todos estos años es una apuesta artística de excelencia, con artistas colosales y un repertorio a la altura que nos han convertido en un centro de producción de primer nivel”, destaca a Efe Joan Matabosch, una de las claves en el resurgimiento del coliseo madrileño como director artístico desde 2013.

En su desembarco en sustitución de Gerard Mortier, quien también impulsara la renovación del Gran Teatro del Liceo de Barcelona tras su incendio, ya advirtió de que llegarían “cambios radicales”. Eso se tradujo en un equilibrio entre grandes obras del repertorio y piezas del siglo XX y en la alternancia de voces reverenciadas con valores emergentes de la interpretación.

“Buenos cantantes podemos tenerlos todos, pero se trata de generar agendas y buscar excelencia, equilibrio, coherencia y nuevas creaciones en la programación, que haya una apuesta por la reflexión y crecimiento. Posicionarte así no se hace de un día para otro”, señalaba a Efe en septiembre el director general de la institución, Ignacio García-Belenguer, que situaba el Real “entre los cuatro o cinco primeros teatros de Europa”.

Porque el galardón, el más importante del mundo de la lírica, no se le concede al Real por su gestión tenaz en tiempos de covid-19, aunque esta fuera ensalzada durante la gala de anoche, sino por todo el trabajo atesorado durante 2019 (la ceremonia no pudo celebrarse en 2020 a causa de la pandemia).

EL PRIMERO EN LEVANTAR EL TELÓN EN LA PANDEMIA

De hecho, el Teatro Real fue el primer gran escenario mundial en reabrir sus puertas durante la pandemia, el 1 de julio de 2020, retomando una temporada interrumpida en marzo con “La Traviata” con 15 títulos de ópera.

A lo largo de ese año, se estrenaron cuatro nuevas producciones, empezando por “Idomeneo” de Mozart, con Ivor Bolton en la dirección musical y escénica de Robert Carsen, quien precisamente ha sido otro de los galardonados en estos International Opera Awards en otra muestra del contacto de este teatro con el talento más destacado.

También vieron la luz en estas tablas “Falstaff”, de Verdi (con Daniele Rustioni y Laurent Pelly); “Capriccio”, de Richard Strauss (con Asher Fish y dirección de escena de Christof Loy) e “Il Pirata, de Bellini” (con Maurizio Benini y Emilio Sagi).

“Antes del premio ya estábamos contentísimos, porque recibimos cuatro nominaciones, lo cual es un reconocimiento muy importante”, recuerda Matabosch sobre los logros a los que aspiraban en las categorías de mejor orquesta (para la orquesta titular del Teatro Real, que es la Orquesta Sinfónica de Madrid), mejor estreno absoluto por “Je suis narcisiste” de la compositora Raquel García Tomás y mejor grabación audiovisual por el DVD “Street Scene”.

Y, además, lo hacían por segundo año consecutivo, pues en 2018 obtuvieron otras cuatro nominaciones: mejor coro, mejor teatro de ópera, mejor obra recuperada por “Bomarzo” y mejor nueva producción por “Billy Budd”, con dirección escénica de Deborah Warner y musical de Ivor Bolton, una candidatura que se materializó en premio.

Precisamente en esta dupla volvía a depositar su confianza el Real para sacar adelante otra obra de Benjamin Britten de producción propia, el “Peter Grimes” que ha arrancado aplausos desde su estreno el pasado 19 de abril y que tuvo la mayor de las ovaciones anoche, en su última función, cuando una voz “en off” comunicó al patio de butacas la concesión del International Opera.

UN PREMIO AL ESPÍRITU COLECTIVO

“Los trabajadores lo hicieron suyo enseguida y así se anunció al público, porque lo bonito es que es un premio de todos y para todos, los que trabajan en el teatro y lo apoyan, para su orquesta, para su coro, sus artistas y administrativos, las administraciones que lo apoyan y los patrocinadores privados”, destaca Matabosch como loa al espíritu colectivo que ha elevado la categoría del Real.

Este competía con centros como la Royal Opera House de Londres, la Oper Frankfurt, la Opéra Comique de París, el Teatro Real de la Moneda de Bruselas y la Finnish National Opera de Helsinki.

“Que estuviésemos acompañados de quien lo estábamos hace este premio aún más especial, pero también que otros teatros muy importantes no estuvieran ahí”, remarca el director artístico del Real.

La asunción de liderazgo internacional quedó reflejada el día que se convirtieron en el primer gran centro operístico que reabría sus puertas y así lo manifestaron muchos de los artistas que pasaron por sus tablas.

“Esto del Teatro Real es muy excepcional y espero que la gente en España se dé cuenta”, subrayaba el propio Carsen el pasado mes de febrero, tras aprovechar la fuerza adaptativa y dinamicidad de este equipo para sacar adelante en tiempos de distanciamiento social cinco horas de “Siegfried” de Wagner, con sus colosales orquestas.

Supervivientes mediáticos tras los brotes (“controlados”) del pasado mes de marzo y abril declarados entre el personal durante los ensayos de “Peter Grimes”, entre aplausos y distinciones el coliseo madrileño vuelve xxxxx a mirar el futuro con talla heróica y un sueño pendiente de hacer realidad.

Así lo esbozó García-Belenguer: “Hay que crecer en nuevos públicos, que los jóvenes vengan más. Hemos bajado la edad media a 50-55 años, pero tienen que tener más presencia, y que la ópera sea un elemento del consumo cultural ordinario, como lo es ir al cine, que no encontremos un niño de 14 años que no haya ido nunca a ver una ópera”.

Javier Herrero

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