La tribu hondureña Tolupán no se cansa de pedir justicia y derecho a la tierra

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HONDURAS INDÍGENAS

San Francisco Locomapa (Honduras), 8 jun (EFE).- La etnia Tolupán, en el departamento de Yoro, norte de Honduras, subsiste entre reclamos y juicios en los tribunales por el derecho a la tierra y la tala del bosque por parte de empresarios de la madera, dijeron a Efe pobladores afectados que exigen respeto y justicia.

“Nosotros como pueblo tolupán exigimos justicia y que se nos respeten todos nuestros derechos”, enfatizó Ángela Murillo, tesorera del Consejo Preventivo de Tribus, en San Francisco Locomapa, que se comenzó a organizar en 1990, para defender sus tierras ancestrales.

Ese año fue asesinado el primer presidente del Consejo Preventivo de Tribus, Vicente Matute, en un crimen asociado a la extracción de madera en el sector, que también tiene recursos mineros como antimonio, entre otros.

DESTRUCCIÓN DEL BOSQUE Y FUENTES DE AGUA

Murillo, quien además es parte de la conducción del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MAJD, no gubernamental), que acompaña la lucha de los tolupanes en la defensa de sus derechos, señaló que las agresiones contra los pobladores de San Francisco Locomapa no cesan, a pesar de que 38 de sus habitantes y sus familias tienen medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en 2013.

“Pero las medidas cautelares no se llevaron a cabo porque la Policía, en vez de protegernos a nosotros, protege al empresario; nosotros hemos tenido represión de la Policía, que ha venido a lanzarnos gas lacrimógeno a nuestro campamento”, enfatizó Murillo.

Añadió que la etnia tiene un título ancestral que data de 1864, que les heredó el sacerdote Manuel de Jesús Subirana, pero el Instituto Nacional Agrario (INA) llegó a San Francisco Locomapa “a remedir las tierras tolupanes” y emitió “un título supletorio sobre el de nosotros”.

Las autoridades hondureñas tampoco respetan el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas, señaló Murillo.

Además, recordó que el 25 de agosto de 2013 fueron asesinados los líderes indígenas María Enriqueta Matute, Ricardo Soto Fúnez y Armando Fúnez Medina, cuando participaban en una manifestación pacífica, en defensa del bosque y los recursos minerales.

Otros cinco indígenas tolupanes de San Francisco Locomapa, Nahún Alberto Morazán, Roberto Carlos Palencia, José Alvarenga, Elvin Joel Alvarenga y Santos Matute, fueron asesinados el 21 de febrero de 2016. En el caso de Matute, era beneficiario de medidas cautelares otorgadas por la CIDH desde el 19 de diciembre de 2013.

Según registros del Consejo Preventivo de Tribus, entre otros líderes de San Francisco Locomapa asesinados figuran Milgen Soto, en 2017, y Salomón Matute y su hijo Samael Matute, en 2019.

Los indígenas fueron asesinados “por defender nuestros derechos, nuestro bosque que es nuestra vida, defender nuestra agua, que es parte de nosotros. Aquí los empresarios de la madera entran y salen sin respetar el Convenio 169 de la OIT, que nos garantiza el derecho a una consulta libre, previa e informada”, dijo Murillo.

PAISAJE DESOLADOR Y POBREZA DONDE VIVEN LOS TOLUPANES

En un recorrido que hizo Efe por varias regiones del departamento de Yoro y el norte de Francisco Morazán, donde viven los tolupanes, se constató la destrucción de muchos bosques y de varios ríos y quebradas sin agua, a lo que se suma el daño por incendios forestales.

En algunos bosques, los árboles, en su mayoría de pino, son jóvenes y a nivel del suelo asoman los troncos de los grandes que fueron cortados con las sierras que utilizan los empresarios de la madera, en una actividad que se remonta a hace más de medio siglo.

Uno de los empresarios señalados por los tolupanes, entre los mayores destructores del bosque, es Wilder Domínguez, quien compra el producto forestal en el sector de San Francisco Locomapa, actividad que según los madereros es aprobada por el Instituto de Conservación Forestal (ICF).

“(Domínguez) nos ha dejado destruido el bosque, los árboles que hay aquí son muy jóvenes”, y “el caudal del río es poco y algunos de los riachuelos y quebradas han desaparecido”, expresó Murillo.

Pese a estar cerca de importantes municipios como El Progreso y Yoro, la energía eléctrica no ha llegado a los indígenas de San Francisco Locomapa, que han sido divididos por los empresarios de la madera, afirmó Murillo.

Añadió que a raíz de la división, porque miembros del Consejo Directivo de Tribu se aliaron con los empresarios de la madera, decidieron crear el Consejo Preventivo de Tribus con el acompañamiento del MAJD.

DESPLAZAMIENTO DE LOS TOLUPANES DESDE LAS ZONAS COSTERAS

El historiador Diego Aguilar, del equipo de formadores del MAJD, dijo a Efe que según varios estudios antropológicos, los tolupanes tienen unos 5.000 años de existencia, y que “con la llegada de los españoles y la invasión europea lo que tenemos es un desplazamiento de los tolupanes desde las zonas costeras hasta las zonas más montañosas del centro de Yoro y el norte de Francisco Morazán”.

En la época más republicana y la democracia representativa, lo que ha habido con el pueblo tolupán es “un despojo sistemático que ha sido parte de la herencia colonial, con una justicia colonial, con un medio de producción colonial que básicamente determina las condiciones de empobrecimiento”, agregó.

Aguilar destacó las relaciones de desigualdad entre los empresarios de la madera, el Estado y el pueblo tolupán, que subsiste entre la pobreza, la miseria y los atropellos a sus derechos por defender lo que les pertenece.

Lo más reciente en San Francisco Locomapa fue la destrucción del muro de bloques de cemento donde funcionará la Radio Dignidad Tolupana, el 10 de mayo pasado, cuando además le incendiaron la casa al líder Celso Alberto Cabrera.

En el sector de San Francisco Locomapa viven al menos unas 4.000 personas, cuya pobreza se refleja en la desnutrición de su gente, con niños con erupciones en la piel, la falta de empleos, de un hospital; medicinas y una dieta alimenticia que está basada en fríjoles, arroz, bananos, yuca y otros cultivos de subsistencia, entre otros factores adversos.

Germán Reyes

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