La tragedia birmana: padres refugiados en la India, hijos en la resistencia

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INDIA BIRMANIA

Thingsat (India), 14 oct (EFE).- Lo primero que hizo el profesor Tial Hnin, uno de los cientos de refugiados de la región birmana de Chin huidos recientemente a la vecina India, cuando se enteró del aumento de la represión militar en su estado natal fue intentar contactar con sus dos hijos, que se habían unido a la resistencia.

Este profesor adjunto en la universidad de Hakha, la capital de Chin, huyó al estado nororiental indio de Mizoram el pasado 10 de septiembre, mientras las fuerzas de la junta militar birmana empezaban a intensificar los ataques contra civiles.

Sus dos hijos se alistaron en la milicia civil conocida como Fuerza de Defensa de Chinland, uno de los grupos opuestos a la junta militar que han surgido recientemente en Birmania (Myanmar) tras el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.

“Todos trabajamos muy duro para hacer de Birmania un estado democrático, y desapareció en apenas un instante. Sabía que mis hijos tenían que quedarse para luchar por la democracia, tienen que demostrarse a sí mismos y al resto que hay una causa por la que merece la pena combatir”, dijo a Efe Hnin.

RECIEN HUIDOS

El Ejército birmano tomó el poder en febrero alegando un supuesto fraude masivo durante las elecciones generales del pasado noviembre, desatando protestas a lo largo del país y un movimiento de desobediencia civil.

La brutal represión ejercida por policías y soldados ha ido en aumento desde el golpe, con 1.170 muertos y la detención de más de 8.900 opositores, según datos diarios de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos.

“El 9 de septiembre, un avión de combate birmano bombardeó la ciudad de Lungler. Entre llantos y desprotegidos, no tuvimos más remedio que buscar asilo en la India”, explicó Hnin.

El conflicto armado en el país se ha recrudecido, con el nacimiento de nuevos grupos de defensa contra la junta militar, provocando la huida de miles de ciudadanos birmanos en la vecina India en busca de refugio.

A falta de una cifra oficial, el Comité de Refugiados Chin calcula que hay unos 20.000 birmanos refugiados en la India, que comparte 1.600 kilómetros de frontera con Birmania.

RECUERDOS DE UNA DICTADURA NO TAN LEJANA

El conflicto en su país natal y especialmente en el estado de Chin, la necesidad de huir y el temor a la violencia recuerdan inevitablemente a la mujer de Hnin, Sung Ki, a cuando la junta militar gobernó el país entre 1962 y 2011.

“Estábamos física y mentalmente agotados”, recordó, “estábamos cansados de correr y de los campamentos de refugiados, de estar en alerta continuamente. Y ahora es lo mismo, no hay ningún lugar seguro para nosotros en Birmania”.

La falta de noticias de sus hijos le angustia especialmente.

“Cada minuto del día rezo por mis hijos, que se prestaron voluntarios para luchar contra el Ejército birmano. Son tan jóvenes (…) el mayor acaba de sacar un posgrado y hemos hecho muchos planes de futuro, aunque ahora todo se ha ido por el desagüe”, dijo.

INCERTIDUMBRE SOBRE SU REFUGIO EN LA INDIA

El arquitecto Chan Myae Lwin, uno de los refugiados de la región birmana de Chin huidos recientemente a la India, ha pasado de construir casas en las ciudades birmanas de Lungler y Thantlang a depender de la caridad.

Lwin se refugió en New Ngharchhip, en el estado indio de Mizoram, una localidad en la que hay casi tantos birmanos huidos como habitantes locales.

“Buscamos refugio aquí, yo sabía que New Ngharchhip es un pequeño pueblo con solo cien hogares. ¿Durante cuánto tiempo podrán darnos comida?”, lamentó Lwin.

Los vecinos de Mizoram, unidos a sus vecinos birmanos de las colinas Chin por una tradición y etnia común, han recibido a los refugiados con los brazos abiertos pese al recelo de las autoridades indias.

Pero mientras el conflicto en Birmania se alarga, las dudas sobre el futuro de los refugiados crecen.

“No estamos seguros de nuestro futuro (en Birmania) ni de nuestro futuro aquí en la India. Pero de lo que sí estoy seguro es de que es un futuro sombrío”, dijo a Efe Tumhmung, jefe de la aldea birmana de Bung y huido también al país vecino.

Tumhmung lamentó los bombardeos de varias ciudades en Chin, que han incapacitado escuelas y hospitales, mientras las guerrillas y milicias ciudadanas se enfrentan a la junta militar.

El influjo de refugiados inquieta también a los habitantes locales.

Lalhmingthanga, presidente del consejo municipal de New Ngharchhip, explicó a Efe que la ayuda está empezando a escasear.

“Apenas conseguimos dar de comer a los refugiados con las donaciones que nos llegan de diferentes partes del estado, no sé qué será de nosotros y de los refugiados cuando las donaciones dejen de llegar”, lamentó.

Sangzuala Hmar

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