La salud del líder comunista luso acelera el debate del relevo generacional

0
8
793875

PORTUGAL PARTIDOS

Lisboa, 12 ene (EFE).- Con un siglo de historia a sus espaldas, el partido en activo más antiguo de Portugal, el Comunista (PCP), llegará a las urnas el 30 de enero inmerso en un debate sobre la renovación generacional, acelerado por el estado de su líder, de 74 años, que se perderá la campaña electoral por una operación urgente.

Jerónimo de Sousa, secretario general desde 2004, será sometido este jueves a una operación de urgencia por una estenosis de la carótida, que le dejará fuera de juego durante al menos diez días.

Para sustituir provisionalmente a su carismático patriarca, el partido ha echado mano de los “Joãos”: João Oliveira, su líder parlamentario, y João Ferreira, candidato todoterreno que ha participado en seis elecciones –europeas, municipales y presidenciales– en los últimos ocho años.

Son dos de los rostros con más presencia mediática del partido y habitualmente señalados como candidatos más fuertes a la sucesión, y además, mucho más jóvenes: ninguno llega a los 45 años.

Ambos fueron elogiados como dos de los dirigentes con más futuro en el partido por el propio De Sousa, que la semana pasada admitió que podría dejar el cargo antes del próximo congreso, en 2025.

En una reciente entrevista con EFE, realizada antes de conocerse los problemas de salud del secretario general, João Ferreira evitó pronunciarse sobre la sustitución en el liderazgo.

“Cuando surja esa cuestión, que no será en lo inmediato, existirán seguramente varias personas en condiciones de asumir esa responsabilidad”, se limitó a responder.

¿NO ES PARTIDO PARA JÓVENES?

Con la baja de su líder se acelera el debate sobre la renovación generacional del partido comunista más ortodoxo de Europa, con posiciones conservadoras en temas como la eutanasia –hace dos meses votaron en contra– y que acusa el envejecimiento de sus militantes.

Según las tesis discutidas en el último congreso del partido, en 2020 el 49 % de sus afiliados tenía más de 64 años, un porcentaje que aumentó respecto al anterior cónclave.

Paralelamente, el PCP pierde apoyos: en las últimas legislativas se dejó un tercio de los diputados y para las del 30 de enero los sondeos auguran una nueva caída, que se suma también a la pérdida de votos registrada en las municipales del pasado septiembre.

Ferreira admite que hay “preocupación” por acercar al partido a los más jóvenes, pero asegura que en los últimos años se ha conseguido atraer a esta franja de edad.

“No son todavía los (jóvenes) que serían necesarios, pero creo que ayuda a contrariar un poco esa idea que algunos intentan colocar al PCP de un envejecimiento inexorable o un declive irreversible”, señala.

Aunque en la dirección todavía pesan figuras históricas de edad más avanzada, el relevo generacional sí ha empezado en frentes como en el Parlamento, donde el grupo comunista tenía una media de edad al comenzar la legislatura de 43 años, por debajo del total de la Cámara (48).

LAS JUVENTUDES COMUNISTAS, EN AUGE

En esa renovación tiene un papel importante la Juventud Comunista Portuguesa (JCP), que en los últimos meses ha registrado un aumento del interés de sus simpatizantes, señala a EFE Gonçalo Francisco, miembro de la Comisión Política de la Dirección Nacional.

“El rejuvenecimiento del partido ha sido un objetivo importante. No es de ahora. En los últimos congresos ya se ha hecho”, asegura Francisco, que se unió a la JCP cuando estaba en la facultad, donde estudió Ciencias Políticas.

Las juventudes comunistas tienen actualmente unos 7.800 miembros, por encima de los cerca de 5.000 que había en 2014, según datos recogidos por medios locales.

Francisco asegura que siempre fue una “prioridad” del partido incluir a militantes de la JCP y que “valoran mucho” el papel de las juventudes para formar a los comunistas del futuro.

Porque a los jóvenes de hoy, asegura, les interesa la política.

“Tener transportes, que no son suficientes, o que sea muy difícil salir de casa de los padres porque los alquileres son muy elevados… Todas esas cosas son política, y los jóvenes quieren saber de ello”, termina.

Paula Fernández