La primera bandera roja sobre el Reichstag

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II GUERRA MUNDIAL RUSIA

Moscú, 9 may (EFE).- La imagen de un soldado del Ejército Rojo alzando la bandera soviética sobre el Reichstag es uno de los símbolos de la victoria sobre Hitler en la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la foto oculta un oscuro secreto que Stalin fabricó con sus propias manos y que ahora Rusia ha decidido sacar a la luz.

“El 30 de abril comenzó el asalto al edificio del Reichstag. La primera bandera roja en su fachada la izaron los soldados (…) Rajimzhan Koshkarbáev y Grigori Bulátov”, informó el Ministerio de Exteriores ruso en su cuenta de Instagram.

Los nombres y apellidos de esos dos soldados difieren de los que retumban desde 1945 en los oídos de los asistentes al desfile de la Victoria que todos los años tiene lugar en la plaza Roja: Mijaíl Egórov y Melitón Kantaria.

EL PARTE DE GUERRA NO MIENTE

El parte de guerra de la división que protagonizó dicho hito, las memorias de varios héroes de guerra y las investigaciones de los historiadores coinciden al asegurar que fueron el oficial kazajo Koshkarbáev y el soldado raso Bulátov los primeros que izaron el estandarte de la victoria sobre el histórico edificio berlinés.

Ambos no fueron los únicos que fueron enviados al Reichstag con dicho objetivo, pero sí fueron los primeros en lograrlo. La batalla por el control del edificio costó la vida a cientos de soldados del Ejército Rojo.

El mayor Vasili “Davídov me llevó hasta la ventana -entonces aún estábamos en la Casa de Himmler- y señaló al Reichstag. ‘¿Ves el Reichstag? Coge a la gente que necesites. Vas a izar la bandera'”, recuerda Koshkarbáev.

El oficial de origen kazajo cuenta en sus memorias cómo ambos se arrastraron durante siete horas entre cadáveres hasta llegar milagrosamente a la escalinata del edificio, subieron hasta la segunda planta y colgaron el estandarte a las 14.25 del 30 de abril, a falta de diez días para la victoria final sobre la Alemania nazi.

“(..) pensé que había que fijar la bandera en un lugar a la vista. De lo contentos que estábamos ni siquiera pensamos en la cúpula. Senté a Bulátov sobre mis hombros y lo levanté hasta la barandilla de la ventana”, relata.

Los oficiales soviéticos, educados en la agitación y propaganda, consideraban de suma importancia el que la hoz y el martillo, y no las barras y las estrellas, ondearan los primeros en “la guarida del Fascismo”.

UN MISTERIO SIN SOLUCIÓN

El propio Kantaria visitó a Bulátov y reconoció públicamente que éste había sido el primero en izar la bandera, hito que precedió a la toma del Reichstag el 2 de mayo. No sirvió de nada.

Los historiadores y cronistas no se ponen de acuerdo sobre el motivo de que la hazaña nunca haya sido reconocida de manera oficial por el Kremlin.

Entre algunos motivos, mencionan el que la bandera no fue izada en un lugar suficientemente visible -Egórov y Kantaria la colocarían en la cima del edificio-, el hecho de que el estandarte hubiera sido hecho a mano o los orígenes étnicos y bagaje familiar de los dos protagonistas.

El propio comunicado de Exteriores destaca que Koshkarbáev y Bulátov izaron una “improvisada bandera: un palo y una simple tela roja” y que “mismísima Bandera de la Victoria” fue izada horas después.

Koshkarbáev, de 20 años, era kazajo, acababa de ingresar en el partido y su padre había sido represaliado; Bulátov era de origen tártaro y se había alistado apenas cumplidos los 18 años. Mientras, Egórov era ruso y el sargento Kantaria, georgiano como Stalin.

STALIN REESCRIBE LA HISTORIA

Sea como sea, el líder soviético, Iósif Stalin, no estaba dispuesto a permitir que los primeros pasaran a la historia. A mediados de mayo, a su retorno a Moscú, Bulátov fue convocado por el mismísimo líder soviético.

“La conversación fue corta y sin testigos. ‘Camarada Bulátov, usted ha protagonizado un acto heróico, por eso es digno del Héroe de la Unión Soviética y la Estrella Dorada, pero a día de hoy las circunstancias exigen que en su lugar esté otra gente'”, rememoró su amigo Víctor Shuklin.

Stalin agregó: “Usted debe olvidar que fue el protagonista de una hazaña”.

Ahí no terminaron las desgracias para Bulátov. Fue trasladado a una dacha o casa de campo gubernamental, donde fue acusado de violación por una de las sirvientas. Fue encarcelado durante un año y medio, y se le prohibió reunirse con sus compañeros de batalla. Nunca superó el trauma.

“Por supuesto, el rencor es inagotable ¿Cómo pudo todo ser un engaño? (…) Nosotros nos tiramos por la ventana a una muerte segura”, escribió en una de sus cartas a Koshkarbáev. Bulátov acabaría suicidándose el 19 de abril de 1973.

HÉROES EN SU PATRIA NATAL

Koshkarbáev vio reconocida su hazaña, pero de manera póstuma y por Kazajistán, cuyo entonces presidente Nursultán Nazarbáyev le reconoció en 1999 como héroe nacional, tras lo que calles y pueblos de la república centroasiática han sido bautizados en su honor.

Kírov, la patria siberiana de Bulátov, erigió un monumento en su memoria en 2015. Las autoridades locales también han solicitado al Kremlin que le concedan la orden de Héroe de Rusia.

Con todo, sigue sin haber ni rastro de sus nombres en los libros de historia.

Ignacio Ortega

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