La pandemia agudiza la “precarización” y aleja más a Panamá del trabajo decente

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PANAMÁ TRABAJO

Panamá, 7 oct (EFE).- Solo el 20 % de los trabajadores de Panamá tiene la estabilidad laboral que conduce de alguna manera al trabajo digno o decente y el impacto de la pandemia ha venido a empeorar el panorama, admitieron a EFE sindicalistas y funcionarios gubernamentales.

La crisis sanitaria llegó en momentos en que el desempleo registraba en Panamá una tendencia al alza y se ubicaba en el 7,1 % y la informalidad en un 45 %, tasas que se elevarán al cierre de este año hasta 25 % y 55 %, respectivamente, según las previsiones oficiales.

En ese contexto se conmemora este miércoles la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define como “el acceso a un empleo con derechos y sin discriminación, en condiciones seguras y saludables, con una remuneración suficiente para vivir dignamente y con protección social”, y que está contemplado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU.

SINDICATOS: NO SE HA HECHO NADA POR EL TRABAJO DECENTE EN PANAMÁ

Mala distribución de la riqueza, falta de estabilidad laboral, contrataciones temporales y la informalidad son consideradas por los sindicalistas como las trabas que por décadas han “precarizado” las condiciones de trabajo en el país, a lo que se agrega la pandemia de la COVID-19.

El secretario general del activo y beligerante Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), Saúl Méndez, dijo a EFE que en Panamá “una gran parte del pueblo trabajador no tiene estas condiciones de empleo decente”, y es porque hay una “distribución de la riqueza en función de los niveles de acumulación exorbitante el sector patronal”.

La pandemia “viene a jugar un papel ahora en función de generar mayor desempleo y mayor desigualdad, pero no es la responsable” de la situación de los trabajadores porque ya “antes existían las condiciones de bajo salario, de alto costo de la vida, de la precariedad en los puestos de trabajo”.

“Habría que hacer un llamado en el país para que se cumpla con ese concepto del desarrollo del trabajo decente” para beneficio de los trabajadores del sector público y privado, remarcó Méndez.

Eduardo Gil, secretario general de Convergencia Sindical, que afilia a sindicatos y federaciones de trabajadores de todos los sectores, señaló a EFE que en Panamá “no se ha hecho nada en los últimos Gobiernos para fortalecer el trabajo decente” ni por acabar con la desigual distribución de la riqueza.

Gil destacó que desde el 2002 hasta el 2018 la participación de los salarios en el producto interno bruto (PIB) se redujo del 37 % al 24 %, y en ese mismo periodo, la de la ganancia de las empresas se incrementó del 36 % al 56 %: “Es la brecha entre los que menos reciben y los que más reciben en la relación capital-trabajo”.

El líder sindical indicó que en Panamá “solo el 20 % de los trabajadores tiene estabilidad laboral, el resto está en condiciones de trabajo precarias, aparte de la poca cobertura que tiene la seguridad social en las regiones agrícolas”, y a eso se agrega la elevada informalidad.

Y la lógica del “emprendimiento y el autoempleo”, tan en boga ahora como una vía para combatir los efectos de la pandemia, “en realidad son medidas de subsistencia ante la ausencia de un empleo formal”.

“Todas las políticas que se han desarrollado a partir de la pandemia han ido a proteger la ganancia, mientras los trabajadores llevan más de ocho meses con contratos suspendidos y con una proyección muy poco alentadora para el próximo año”, manifestó Gil.

EL GOBIERNO Y SUS PLANES PARA PROMOVER EL TRABAJO DECENTE.

Carlos Landero, jefe de Inspección de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), dijo a EFE que el Gobierno Nacional “tiene proyectos y programas dirigidos a establecer y a fomentar estas políticas de trabajo decente”.

Landero, sin embargo, explicó que “más que todo en este tiempo de pandemia el enfoque de trabajo decente va dirigido a la supervisión y verificación del cumplimiento de protocolos de bioseguridad que eviten la propagación del virus (que produce la) COVID-19”.

Esto, según con Landero, “obviamente va dirigido a establecer centros de trabajo dignos que posibiliten un ambiente sano para que se realice una buena actividad laboral en todos los ámbitos de la economía”.

El jefe de Inspección de Trabajo en el Mitradel reconoció así que “la pandemia ha podido enseñarnos a re-enfocar la relación laboral”, al igual que los empresarios y trabajadores han comprendido que “sin el concurso” de ambos “no va a existir empresa”.

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