La oposición hongkonesa cancela su tradicional protesta del 1 de julio

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HONG KONG PROTESTAS

Pekín, 21 jun (EFE).- La plataforma prodemocrática hongkonesa del Frente Civil de Derechos Humanos (CHRF, en sus siglas en inglés) anunció que, por primera vez en 18 años, cancelará la protesta del 1 de julio, fecha en la que la soberanía del territorio regresó de manos británicas a chinas en 1997.

Se trata de la primera vez desde que se comenzó a realizar esta manifestación, en 2003, debido a “dificultades administrativas y el ambiente político de la ciudad”, informó hoy el diario digital Hong Kong Free Press.

Uno de los responsables del CHRF, Chung Chung-fai, aseguró al citado medio que las dificultades que atraviesa la organización -con alguno de sus miembros encarcelado por su participación en manifestaciones no autorizadas por la Policía- y la certeza de que tampoco esa convocatoria contaría con el visto bueno de las fuerzas de seguridad les han hecho cancelar los planes.

Asimismo, Chung añadió que está previsto que la plataforma, que engloba varias organizaciones, debata el próximo mes de septiembre durante una reunión general si se disuelve o continúa operativa, ya que también ha perdido fuerza con la marcha de algunos de sus miembros por el ambiente político en la ciudad.

El pasado año, la Policía de Hong Kong prohibió la manifestación por primera vez en 17 años, y lo argumentó alegando episodios violentos acontecidos en el pasado reciente (las protestas antigubernamentales de la segunda mitad de 2019) en este tipo de actos, al tiempo que consideró que violaría la normativa de seguridad para contener la pandemia de coronavirus.

COMPLEJA SITUACIÓN POLÍTICA

Durante los últimos dos años, cuando comenzaron una serie de protestas antigubernamentales que buscaban la ampliación de libertades en la excolonia británica, la situación se ha ido deteriorando a nivel político.

El pasado 27 de mayo, el Parlamento local aprobó unas modificaciones legales que posibilitarán la aplicación de una polémica reforma electoral diseñada por Pekín y que reducirá de manera drástica las opciones de la oposición prodemocrática de hacerse con el poder en la ciudad semiautónoma.

Ese fue el último paso hasta la fecha en el refuerzo del control de Pekín sobre Hong Kong, que regresó a soberanía china en 1997 en virtud de la Declaración Sino-Británica de 1984, documento que, no obstante, recoge el compromiso de Pekín de garantizar las libertades entonces existentes en el territorio hasta al menos 2047.

Además, el pasado 21 de mayo, entró en vigor la obligatoriedad de realizar un juramento de lealtad a la Región Administrativa Especial de Hong Kong tanto para cargos electos como para candidatos que quieran participar en las elecciones como forma de garantizar su “patriotismo”.

Asimismo, el 30 de junio del pasado año entró en vigor la Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que Pekín redactó e impuso a raíz de las movilizaciones antigubernamentales que tomaron las calles hongkonesas durante la segunda mitad de 2019.

Esta ley estipula penas de hasta cadena perpetua para supuestos de secesión, terrorismo o confabulación con fuerzas extranjeras.