La ONU no logra el consenso para “evitar la afluencia de armas a Birmania”

0
2
564330

ONU BIRMANIA

Naciones Unidas, 18 jun (EFE).- La Asamblea General de la ONU aprobó este viernes una resolución que “exhorta a todos los Estados miembros a que eviten la afluencia de armas hacia Birmania”, pero que estuvo lejos de lograr un consenso mayoritario, a pesar de que se intentó buscar un texto de compromiso rebajando el lenguaje de un borrador anterior.

Con el apoyo de 119 países, la abstención de 36 (entre ellos Rusia y China) y un único voto en contra de Bielorrusia, el texto no pudo ser aprobado por consenso como pretendía el presidente de la Asamblea, Volkan Bozkir, que minutos antes de la votación aseguraba: “Debemos alzar la voz por aquellos que han sido silenciados, detenidos, heridos o asesinados”.

Además, otra treintena de Estados miembros ni siquiera ejercieron su derecho a voto.

El pasado 18 de mayo, la Asamblea canceló a última hora la votación de un primer borrador que pedía un embargo de armas y cuya redacción respondía a la situación que atraviesa el país asiático tras el golpe de Estado ejecutado por los militares y la represión violenta de las protestas que están llevando a cabo.

Según apuntaron entonces varios medios, la reunión fue pospuesta de manera indefinida por las diferencias entre los países participantes para lograr la aprobación del texto.

UN LENGUAJE MÁS REBAJADO

El borrador que no fue aceptado en ese momento aseguraba en su artículo 7 que la Asamblea “pide también que se suspendan inmediatamente el suministro, la venta y la transferencia directa e indirecta de todas las armas, municiones y otro equipo militar a Myanmar”.

En la resolución revisada, aprobada este viernes, el artículo 7 reza que la Asamblea “recuerda -de conformidad con el llamamiento del Secretario General a favor de un alto el fuego mundial, que fue respaldado por el Consejo de Seguridad en su resolución 2532 (2020), de 1 de julio de 2020- la necesidad de reducir la violencia, y a este respecto exhorta a todos los Estados miembros a que prevengan la afluencia de armas hacia Birmania”.

Asimismo, en el documento aprobado los países miembros “expresan” su “grave preocupación” por la declaración del estado de emergencia y las medidas tomadas posteriormente, mientras que en el anterior borrador los países “condenaban” en los “términos más enérgicos” la asonada militar.

La Asamblea, aunque no tiene capacidad ejecutiva, pretendía enviar un importante mensaje político en nombre de un órgano en el que se sientan los 193 países de Naciones Unidas, aunque con los nuevos términos empleados, la resolución pierda fuerza.

Además, Irán, Egipto y Tailandia tomaron la palabra antes de proceder a su aprobación para dejar clara su abstención y su rechazo al texto.

Para Irán el texto no aborda de manera adecuada ni integral la “la difícil situación de los musulmanes rohinyá”, mientras que Egipto cuestionó la legitimidad de la Asamblea General de abordar esta cuestión.

El Consejo de Seguridad, que se reunió hoy a puerta cerrada para discutir la situación en el país asiático y sí tiene poder para tomar una medida de ese tipo, no ha aprobado por ahora ninguna resolución sobre la crisis birmana. Y, según fuentes diplomáticas, no parece probable que vaya a tomar por ahora alguna iniciativa dada la postura de varios miembros, entre ellos algunos con poder de veto como China y Rusia.

CONDENA DEL USO DE LA FUERZA

El documento aprobado hoy también condena “enérgicamente” el uso de “la fuerza letal y la violencia contra manifestantes pacíficos, así como contra miembros de la sociedad civil y pide a las Fuerzas Armadas “que detengan inmediatamente todo tipo de violencia” contra las protestas pacíficas.

Asimismo, les solicita que se respete el resultado de las elecciones generales del pasado 8 de noviembre, en las que arrasó el partido de la Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, como ya había hecho en 2015, que se ponga fin al estado de emergencia, que se respeten los derechos humanos y se permita una transición democrática sostenida

El texto pide, además, la liberación de la líder política y de otras figuras detenidas tras el golpe, así como de todas aquellas personas que han sido arrestadas de forma arbitraria desde entonces, de manera “inmediata e incondicional”.

Tras más de cuatro meses desde el sublevamiento militar que terminó con la incipiente y joven democracia en Birmania, el Ejército no ha logrado tomar el control de todo el país a pesar de la brutal represión contra la oposición al mando castrense.

Al menos 865 personas han perdido la vida a raíz de la violencia desatada por las fuerzas de seguridad, según cifras de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos.