La ONU culpa a los hutíes de la situación con el petrolero varado en Yemen

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YEMEN CONFLICTO

Naciones Unidas, 2 jun (EFE).- La ONU aseguró este miércoles que los rebeldes hutíes de Yemen siguen sin ofrecer las garantías necesarias para el envío de una misión internacional al petrolero Safer, varado frente a las costas del país desde 2015 y que amenaza con causar un desastre medioambiental.

La organización respondió así a una declaración emitida este martes por los rebeldes, en la que acusaban a Naciones Unidas de haber renunciado a realizar los trabajos de mantenimiento en el buque, que llevan negociándose durante dos años.

“La declaración es claramente decepcionante”, dijo a los periodistas el portavoz de la ONU Stéphane Dujarric, para quien el mensaje muestra que los hutíes “no están listos para ofrecer las garantías” necesarias para desplegar una misión al Safer.

“La atención de los hutíes sigue siendo el mantenimiento total del buque, pero hemos explicado muchas veces que esto no puede llevarse a cabo sin un análisis imparcial. El petrolero es un lugar peligroso y necesitamos saber exáctamente a lo que nos enfrentamos antes de llevar a cabo grandes trabajos”, señaló Dujarric.

Las dos partes habían llegado en noviembre pasado a un principio de acuerdo para inspeccionar la embarcación, encallada en una zona del mar Rojo bajo control hutí, y hacer unas primeras tareas de mantenimiento.

Sin embargo, según la versión de los hutíes, el plan presentado ahora por el organismo internacional “excluye la mayor parte de los trabajos de mantenimiento urgentes acordados y solo mantiene la evaluación bajo el pretexto de que el tiempo y los fondos no eran los adecuados”.

La ONU, mientras, dijo que ha mantenido intensas conversaciones en los últimos días con los rebeldes para tratar de acercar posturas, pero no se ha podido llegar por ahora a un entendimiento.

Dujarric insistió en que el problema radica principalmente en que los hutíes quieren que los expertos de Naciones Unidas reparen el petrolero directamente, algo que la organización considera imposible sin antes llevar a cabo un análisis técnico.

En ese sentido, el portavoz recordó que se está lidiando con un buque averiado con 1,1 millones de barriles de petróleo a bordo, que podría causar un enorme desastre en caso de vertido.

“Lo que querríamos hacer es tener una misión de análisis para ver la situación del casco del barco y la mecánica, y obviamente hacer algunas pequeñas reparaciones para evitar una catástrofe, y luego volver y ver exáctamente lo que hay que hacer para arreglar el problema completamente”, señaló, subrayando que los hutíes están pidiendo otras cosas.

El Safer, un petrolero construido en Japón en los años setenta y vendido al Gobierno yemení en 1987 para ser usado como buque cisterna anclado en un punto fijo a 7 kilómetros del puerto de Rass Issa en el que almacenar crudo para su exportación, ha sido calificado como una “bomba de relojería” medioambiental.

Desde que estalló la guerra civil en el Yemen en 2015 permanece abandonado y se teme que, sin el mantenimiento adecuado, el petróleo podría transformarse en gas inflamable y estallar o el casco se podría romper y derramar el crudo al mar.