La Navidad llegó con la iluminación

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En ‘La Iglesia Metodista Unida de Pine Grove’, con presencia hispana, chocolate caliente y galletas hechas en casa, se revivió la razón del por qué se celebra la Navidad.

Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem, NC.- Las luces navideñas se encendieron en las casas, en los antejardines en los que aparecieron muñecos de Papa Noel junto a cabras y vacas, en algunos vehículos en los que sus dueños instalaron bombillos de diferentes colores mientras del interior de sus carros salían canciones como ‘Jingle Bells’.

También ocurrió en parques como ‘Tanglewood’ que es muy popular por sus figuras luminosas que adornan ese lugar desde su puerta de ingreso hasta que cumple con el recorrido y sale de ese sitio, ubicado en Clemmons, y del que hablan los turistas que visitan, por estos días, a Carolina del Norte.

El sábado pasado, 7 de diciembre, entre las 5 de la tarde y las 8 de la noche, en pleno centro de Winston-Salem, sentados en sillas portátiles o de pie, la comunidad en general aplaudió la caravana de bandas musicales que representaban a diferentes escuelas del Distrito Escolar de Winston-Salem / Forsyth que caminaron cuatro millas y que, en ese trayecto, algunas bailarinas demostraban sus habilidades al son de la música que sonaba con dulzura en los oídos del ciudadano que sueña al ver a jóvenes ataviados con el tradicional disfraz de Santa Claus que reparten esperanza entre los más pequeños en forma de regalos.

El régimen lumínico sirvió para que los desconocidos, en esta ciudad, se desearan “Feliz Navidad” y se estrecharan las manos mientras escuchaban la canción de Bobby McFerrin, “Don’t worry, be happy / Don’t worry, be happy now… No te preocupes, sé feliz”.

Un chocolate

Mientras en el centro de Winston-Salem continuaba la celebración del inicio de la Navidad, a 10 millas, en Jonestown Road, en el frente de ‘La Iglesia Metodista Unida de Pine Grove’, pastoreada por la Reverenda Marilyn Weiler, realizaban el consabido belén, a pesar del frío, con integrantes de esa congregación, vestidos a la antigua usanza, ‘revivían’ el momento histórico mientras que por los altoparlantes se escuchaba lo que era la reseña bíblica del nacimiento de Jesús en un pesebre, entre animales que le ofrecían calor, adorado por tres reyes de Oriente que le llevaron de regalo oro, incienso y mirra.

En ese lugar se vivía la Navidad tal y como la viven los cristianos, los católicos, los protestantes o los evangélicos. Durante el evento, con presencia hispana, se reflejaba el bello y tierno instante en que, según los expertos en estudios bíblicos, se cumplían las profecías y que llevan, en su entraña, la añoranza del ser humano de pararse una vez al año para celebrar la vida, para apostar por la paz, para hacer un paréntesis para el perdón y la aceptación de los otros, vengan de donde vengan y hablen otro idioma y sobretodo, de los ‘diferentes’.

La Navidad llegó con la iluminación acompañada con una taza de chocolate caliente y de galletas hechas en casa como sucedió durante la recreación de la época del nacimiento de Jesús.

En fin, durante las actividades que se hicieron en Winston-Salem, quedó demostrado que en ‘la Ciudad del Arte y la Innovación’ cabemos todos. De un modo u otro, todos somos de alguna manera rechazados por alguien, pobres de algo, solitarios, exiliados, a veces de nosotros mismos y a la vez buscadores de esa paz que el mundo rechaza porque es más fácil ofender o castigar sin motivo que amar y perdonar.

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