La muerte de 29 purasangres resta glamur al hipódromo de Hollywood

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Los Ángeles, 12 jun (EFEUSA).- El otrora popular hipódromo de Santa Anita, donde estrellas de Hollywood acuden a ver los purasangres más rápidos del mundo, vive días de incertidumbre tras la muerte de 29 caballos en la última temporada de carreras y la petición de cierre para investigar en profundidad los hechos.

La muerte de Truffalino, de 3 años, mientras corría hacía la meta en la tercera carrera el domingo pasado y el sacrificio del caballo Formal Dude después que sufriera una fractura en una competencia el sábado fueron las gotas que derramaron el vaso de la polémica.

Sin duda, no son buenos tiempos para una pista que por décadas ha servido de escenario para películas como “The Story of Seabiscuit” con Shirley Temple en 1949, “Nixon” (1995) o “The Lone Ranger” (2013), entre decenas de cintas, y tuvo entre sus visitantes a estrellas como Lana Turner, Edgar Bergen, Jane Russell y Cary Grant.

Cerca de 2.000 caballos viven en Santa Anita Park, que recibe tanto a decenas de familias que hacen píc-nic como a quienes acuden al elegante restaurante Turf Terrace, que tiene un estricto código de vestimenta.

Este hipódromo con centenares de trabajadores, la mayoría latinos, que dependen de que el lugar permanezca abierto, es por ello un polo económico del condado de Los Ángeles.

El gobernador de California, Gavin Newsom, fue el último en pedir el cierre del hipódromo hasta que se pueda determinar por qué los equinos están muriendo en la pista y así guardar el buen nombre de las carreras en California, que recibirá en noviembre el Breeders’ Cup World Championships, que en 2018 entregó más de 30 millones de dólares en premios.

“Esto ya es suficiente”, dijo el gobernador en un comunicado en el que pidió a la Junta de Carreras de Caballos de California que garantice que no haya carreras hasta que los caballos sean examinados por veterinarios independientes y se encuentren en “condiciones de competir”.

La Junta ya había hecho el pedido el sábado, pero el Grupo Stronach, dueño del hipódromo, dijo que no cerraría hasta que termine la temporada, el próximo 23 de junio.

En la carrera de presión también entró la poderosa senadora californiana Dianne Feinstein, que también pidió esta semana una moratoria en el hipódromo.

En abril pasado la legisladora ya había llamado la atención sobre las condiciones del hipódromo, en el que, dijo, había algo parecía estar “muy mal” y “nadie parece saber qué es”.

En marzo, cuando la cuenta de muertes sumaba 21 desde el inicio de la temporada, en diciembre de 2018, los dueños del hipódromo decidieron cerrar temporalmente para realizar reformas que garantizasen la salud de los animales.

Limitar el uso de medicamentos para el dolor y de antiinflamatorios en los tratamientos, así como mejorar la detención temprana de problemas de salud de los caballos, hacen parte de las nuevas reglas que está implantando el hipódromo.

Incluso defensores de los animales como el grupo Personas para el Trato Ético de los Animales (PETA, en inglés) aplaudieron en su momento esta iniciativa, pero los casos se siguen repitiendo

“Santa Anita ha tomado acciones fuertes para proteger los caballos pero claramente no son suficientes. Mientras son aplicadas, el parque debería cerrar para proteger a los animales”, dijo a Efe la vicepresidenta de PETA, Kathy Guillermo.

Pero el problema no es solo del glamuroso hipódromo angelino, sino, según Guillermo, es algo generalizado en todas las carreras de caballos en Estados Unidos.

El director de la organización Horseracing Wrong, Patrick Battuello, coincide con Guillermo y resalta que los decesos equinos son “usuales” alrededor del país.

“Es tiempo de dar una mirada seria y de parar de hablar de reformas, las carreras no están matando a los caballos, es el sistema completo de cómo se trata a estos animales”, advirtió Battuello a Efe.

El activista explica que el maltrato se inicia desde el momento que nacen estos caballos, que son criados en pequeños espacios, son dopados y drogados y su entrenamiento está basado en el castigo físico. “Es el mismo maltrato denunciado en circos y parques acuáticos”, aseguró.

“Los que no mueren en la pista lo hacen en los mataderos la mayor parte del tiempo”, añadió Battuello.

El vocero de la Junta de Carreras de Caballos de California, Mike Marten, advirtió que la agencia no tiene la autoridad para suspender una competencia o eliminar carreras sin la aprobación del operador de la pista o sin tener una reunión pública con diez días de anticipación, por lo que ya casi habría concluido la temporada.

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