La mitad del comercio en el suroeste de Puerto Rico paralizado por los terremotos

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PUERTO RICO TERREMOTO

San Juan, 29 ene (EFE News).- La mitad de los negocios en el suroeste de Puerto Rico, principal área afectada por la cadena de sismos, están a punto de cerrar o ya lo han hecho debido a una paralización comercial que amenaza a buena parte de la isla.

El presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD), José Argüelles, señaló este miércoles a Efe que en el área suroeste prácticamente no hay actividad comercial porque gran parte de su población permanece todavía refugiada en los distintos campos habilitados para acoger a los damnificados por los terremotos.

Argüelles, al frente de la patronal que aglutina a pequeños y medianos comerciantes, corroboró así los datos de una encuesta elaborada por la organización Colmena66, red local que conecta a emprendedores y comerciantes con entidades que asesoran a empresas, según la cual cerca de la mitad de los pequeños y medianos negocios del área suroeste habrían cerrado o estarían cerca de hacerlo a causa de los terremotos.

La encuesta de Colmena66 señala que el 33,1 de los negocios del área cerró de forma temporal, el 5,4 % de forma permanente, el 5,1 % cerró sin precisar duración y otro 5,7 % está a punto de echar el candado a sus puertas.

“La mayoría de la gente -en el área suroeste de Puerto Rico- vive en campamentos, con lo que no trabaja ni gasta dinero”, matizó Argüelles, tras apuntar que ha podido recoger el testimonio de los pequeños empresarios locales, quienes le aseguran que la falta de actividad es la nota predominante.

Argüelles subrayó que si bien los terremotos desde el pasado 28 de diciembre -con especial incidencia el del 7 de enero- han dejado sentir su efecto principalmente en el área suroeste de la isla en realidad todo el territorio caribeño sufre los efectos, al menos en lo que se refiere a su economía.

El directivo sostuvo que según sus cálculos desde que los terremotos empezaron a dejar sentir sus efectos las ventas en el comercio bajaron cerca de un 20 % a nivel de toda la isla.

La situación del pequeño comercio no es, sin embargo, la que viven las grandes superficies.

Fuentes de Asociación de Comercio al Detal de Puerto Rico señalaron a Efe que los establecimientos de sus afiliados operan a pleno rendimiento en el área suroeste afectada por los terremotos.

Argüelles explicó que la situación actual supone un duro golpe para la economía del suroeste y todo Puerto Rico, sumido desde hace más de una década en una profunda crisis económica que agudizó en septiembre de 2017 el huracán María, que devastó las infraestructuras de la isla caribeña.

Tras María, los fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema) y las compensaciones de los seguros provocaron un alivio temporal para la economía local, que según sus palabras sufre ahora un nuevo y duro golpe con los terremotos.

Argüelles sostuvo que a lo anteriormente apuntado hay que sumarle las trabas que ya de por sí supone hacer negocios en la isla, donde como recordó el Estado se lleva 64 centavos de cada dólar de beneficio de los negocios en concepto de impuestos.

“Hay que buscar alivios contributivos, porque nos tienen al límite”, señaló Argüelles.

El directivo resaltó que tiene puesta esperanzas en que las autoridades federales faciliten la llegada de fondos CDBG-DR destinados a ayudas tras el huracán María, que sirvan como revulsivo para una economía en caída libre en la isla que con los terremotos ha sufrido un nuevo golpe del que tardará en recuperarse.

“La gente no gasta y se ha detenido la actividad”, se quejó el presidente de la CUD, que animó sus afiliados a participar este fin de semana en un evento de la organización, TechXpo, en el que se dará asesoramiento a los medianos y pequeños comerciantes sobre cómo comercializar sus productos y servicios a través de internet, una forma de afrontar mejor eventos como los recientes de los sismos.

Puerto Rico sufre desde el pasado 28 de diciembre una inusitada actividad sísmica que tuvo su momento álgido el pasado 7 de enero, cuando un terremoto de magnitud 6,4 provocó un muerto, cerca de 4.000 refugiados en su momento pico y cientos de viviendas dañadas.

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