La marginalidad contada con poesía, apuesta colombiana en San Sebastián

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FESTIVAL SAN SEBASTIÁN

San Sebastián (España), 22 sep (EFE).- El colombiano Camilo Restrepo, partiendo de la historia real de un amigo suyo (que se interpreta a sí mismo en la película), hace en “Los conductos”, su primer largometraje, un retrato de la marginalidad a través de la poesía con el que compite en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián (norte).

Restrepo se llevó el premio a la mejor ópera primera en la Berlinale por una cinta concebida como una pieza artística que es una “celebración al respeto mutuo y a la amistad”, señaló Restrepo en la presentación de “Los conductos” en San Sebastián.

Porque la película es la historia de su amigo Pinky, que, tras escapar de una secta religiosa, vive en una casa de okupa mientras trabaja en una fábrica de camisetas y, bajo los efectos de las drogas, trata de buscar una salida a su vida.

Entre los recuerdos y las pesadillas, Pinky se va tropezando con personajes del mundo marginal de Medellín y sigue con su huida sin un objetivo fijo.

Las imágenes coloristas de las telas se mezclan con el abandono de la casa en la que vive y con su propio abandono interior en un ejercicio visual con pocos diálogos y en el que la poesía ocupa el espacio de la narración.

Un estilo narrativo que no es fácil de entender, como reconoció el realizador, que a través de esa poesía y de un concepto visual muy marcado traza una desoladora imagen de una parte de la sociedad colombiana.

Con imágenes grabadas en 16 mm mezcladas con otras de alta definición, el director vuelve así a su ciudad natal y la retrata con la objetividad de la distancia, ya que vive en París desde finales de los noventa.

Restrepo quiso agradecer la confianza que le mostró Pinky, por aceptar representarse a sí mismo y por confiar en que él podía tratar con el respeto que se merece “ese momento delicado” que pasó en su vida. “Es su película”, agregó.

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