La tensión crece en Birmania con ataques de civiles a los militares golpistas

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BIRMANIA GOLPE

Bangkok, 11 abr (EFE).- La tensión aumenta en Birmania con enfrentamientos entre civiles y las fuerzas de seguridad e informaciones sobre una matanza de decenas de personas por la represión de las autoridades en la ciudad de Bago.

Un grupo de desconocidos montados en motocicleta lanzó este domingo un artefacto explosivo de fabricación casera contra una sucursal en la ciudad de Mandalay del banco Myawaddy, propiedad del Ejército, informa el medio local The Irrawaddy.

Al menos un guarda de seguridad fue alcanzado por la explosión.

Este incidente contra la entidad controlada por los militares, que tomaron el poder del país mediante un golpe de Estado el 1 de febrero, se da un día después del asalto de un grupo de civiles contra un convoy militar en el noroeste del país.

Un grupo de residentes de la ciudad de Tamu, en la región de Sagaing y fronteriza con India, disparó con rifles de caza contra un convoy militar que alrededor del mediodía del sábado se dirigía hacia la entrada de la ciudad.

“Utilizaron tácticas de guerrilla (…) No había un bastión en particular, sino una serie de refugios repartidos por el distrito”, indicó un testigo al portal de noticias Myanmar Now.

Al menos tres militares y un civil perdieron la vida durante la escaramuza, según el medio, mientras que el grupo rebelde Ejército Nacional Kuki aumenta las posibles bajas a 18 efectivos de las autoridades y un civil, en un comunicado publicado en Facebook.

Tras el asalto inicial y ante la llegada de refuerzos militares, los civiles se batieron en retirada, apuntó el testigo al citado portal de noticias.

BAGO, UN CAMPO DE MATANZA

Dos días después comienza a surgir más información sobre la magnitud de la brutal represión ejercida por las fuerzas de seguridad contra un grupo de manifestantes en la ciudad de Bago, a unos 70 kilómetros al noreste de Rangún.

Desde el amanecer del viernes las fuerzas de seguridad utilizaron artefactos explosivos, similares a los que se utilizan en conflictos bélicos, y dispararon con armas de gran calibre contra los manifestantes, algunos de los cuales cuentan con rudimentarias armas, como tirachinas.

Al menos 82 personas perdieron la vida durante la acometida de las autoridades, según las cifras corroboradas por la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) que advierte que el número podría aumentar significativamente a medida que comprueben más datos.

“Algunas personas resultaron heridas y solicitaron asistencia médica, pero los militares no la permitieron y murieron desangrados. Los cuerpos de fallecidos y heridos eran apilados juntos”, denuncia la asociación independiente que calificó lo sucedido como “campo de matanza”.

Algunos de los residentes de la urbe, de unos 250.000 habitantes, han abandonado la población ante el temor de una nueva acometida de los uniformados, que según medios locales han establecido controles a las salidas de la ciudad.

La oficina de Naciones Unidas en Birmania indicó que ha recibido informes sobre “el uso de artillería pesada contra civiles y la denegación de tratamiento médico a los heridos”, publicó anoche en Facebook.

“La violencia debe cesar de inmediato y pedimos a las fuerzas de seguridad que permitan que los equipos médicos atiendan a los heridos”, instó el ente internacional.

Desde el sublevamiento y hasta el sábado, AAPP ha verificado al menos 701 muertos a raíz de la violenta represión de las autoridades; e informa de que 3.012 personas se encuentran detenidas por los uniformados, incluida la derrocada líder del gobierno civil, Aung San Suu Kyi.

LAS MANIFESTACIONES CONTINÚAN

A pesar de la sangrienta respuesta de las fuerzas de seguridad, las manifestaciones no cesan para expresar el rechazo al mando castrense.

Este domingo, miles de personas salieron a las calles en Mandalay, Sagaing y Bago, entre otros puntos, para reclamar a los militares el cese de la violencia, la liberación de todos los detenidos y el restablecimiento de la democracia.

“Todo el mundo tiene miedo, pero las protestas no van a parar”, reza la pancarta al frente de la manifestación en la población de Myingyan, en la región de Mandalay, recoge Myanmar Now.

El clima de tensión se produce también en medio de una escalada del conflicto entre el Ejército y varios grupos rebeldes armados.

El sábado, las guerrillas étnicas Ejército Arakan, el Ejército de Liberación Ta’ang y el Ejército Nacional de la Alianza Democrática rompieron el alto el fuego y dejaron al menos 14 policías muertos y varios heridos durante un ataque coordinado en el nororiental estado Shan.

Los militares birmanos justifican el golpe de Estado por un supuesto fraude en las elecciones del pasado noviembre, en las que arrasó y revalidó su poder el partido de Suu Kyi, con el aval de los observadores internacionales.

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