La Guadalupana sigue vigente

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Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem, NC.-Una vez más quedó demostrada la gran devoción que los inmigrantes tienen por la Virgen de Guadalupe.

A la Iglesia La Merced, en Winston-Salem,  llegaron cientos de personas la noche del pasado lunes 11 de diciembre y hasta la madrugada del martes, 12, se congregaron para  cantarle Las Mañanitas a la ‘Señora del Tepeyac’.

La programación estuvo a cargo de Carmen Leyva, quien reunió no solo a mexicanos sino de otras latitudes en el gimnasio del colegio de la parroquia en donde se montó un atrio a la ‘Virgen Morena’ para quienes piden y agradecen favores.

En un mar de nacionalidades, el cubano Juan Muñoz cantó a la virgen con su guitarra mientras que Carlos Gutiérrez, conocido como ‘DJ Chaca’, era el encargado del sonido.

“Llevo ocho años viviendo en Winston-Salem con mis tres hijos y la Virgen de Guadalupe significa muchas cosas para mí. Cada vez que estoy al frente de ella, siento como si mi madre estuviera junto a mí. A mi madre ya llevo 15 años sin verla, ella está en México. A mis hijos, quienes nacieron en Estados Unidos, les inculco el respeto y la devoción que se le debe tener a la Virgen”, dijo Gutiérrez, quien nació en Acapulco, Guerrero.

El pequeño Anthony, de escasos seis meses, llamó la atención. Su abuela, Angélica García, y sus padres, Marcos Martínez y Clementina Domínguez, cargaban al pequeño, cerca del improvisado atrio, mientras veían a la Virgen.

“A nosotros nos mueve la devoción y fervor religioso. Y nuestro deseo es que Anthony crezca con nuestra tradición”, dijo García.

¡Qué dancen!

Se presentaron, entre otros grupos, Jóvenes de Valor y la Coalición Afro-México, dirigido por Francisco Manrique desde hace un año e integrado por 7 niños y 7 niñas, quienes realizaron ‘La danza de la conquista’.

También estuvieron los representantes de la Danza de Thomasville y el Grupo Guadalupano Mexicano, integrado por ocho mujeres.

‘Plantation’ ¡presente!

Una comitiva de cinco personas, dos mujeres y cuatro niños, llegó con un cuadro de la virgen de más de un metro de altura. Dos de los niños cargaban la pintura con mucho cuidado.

“Las posadas terminaron en ‘Plantatión’ y como fui la última en recibir a la Virgen de Guadalupe en el apartamento que ocupamos, hemos aprovechado para traer el cuadro para este momento tan especial”, dijo Ana Laura Roca.

En la Iglesia Santa María, en Greensboro, hubo un maratón de rosarios  a ‘La Virgen Morena’ como una forma de agasajara a la madre de los inmigrantes.

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