La fe católica y la ritualidad andina se conjugan en el día de Reyes en Bolivia

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REYES MAGOS BOLIVIA

La Paz, 6 ene (EFE).- La cuarta ola de la pandemia de la covid-19 que sacude a Bolivia no impidió que este jueves la gente acuda de forma masiva a escuchar misa y hacer bendecir las imágenes del Niño Jesús bajo la fe católica, algunos también con rituales andinos, en el día de los Reyes Magos.

Uno de los templos más concurridos en La Paz fue la Basílica de San Francisco, donde centenares de personas formaron largas filas para ingresar, pues aunque se celebró una misa cada hora, la afluencia fue alta y con ayuda de policías se intentó controlar el aforo para que no haya aglomeraciones.

Algunos acudieron en familia, otros iban solos, pero todos llevaban con mucha fe y cual tesoros diversas efigies del Niño Jesús de todos los tamaños.

En cajas, en bandejas, entre algodones y delicadas telas, en cestas decoradas con velos y encajes, en urnas, vestidos con túnicas de distintos colores, otros con el tradicional aguayo tejido por las indígenas del Altiplano, las imágenes ingresaron al templo para la misa y la posterior bendición del sacerdote.

Antes de la pandemia, las personas aguardaban al final de la misa para hacerse rociar con agua bendita, pero ahora se pide a la gente que permanezca en sus lugares y se hace una bendición general para evitar aglomeraciones.

“La celebración está bien, hemos tenido la misa desde muy temprano, ha venido bastante gente. Gracias a Dios el templo es grande, entonces nos da la posibilidad de poder cobijarlos”, dijo a Efe el guardián del Convento de San Francisco y rector de la basílica, el sacerdote Ben Hur Soto.

Soto explicó que en esta fecha se conmemora la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Jesús al mundo, por lo que expresó su confianza en que las personas acudan con fe a la misa “y no solamente por hacer pasear al Niño”.

CREENCIAS Y RITUALES

En el atrio de San Francisco se montó un pequeño mercadillo con vendedoras que ofrecían indumentaria para el Niño Dios, desde túnicas, coronas, sandalias, “polcos”, como se llama en Bolivia a los escarpines tejidos para bebés, hasta cestas, camas, velos y elegantes cajas para transportar las imágenes.

“En Reyes al Niño le hacen escuchar misa y luego lo guardan. Para guardar quieren la ropita, por eso hemos venido a la puerta de la iglesia”, comentó a Efe Justina, una mujer de 70 años que vende desde sus 18.

Justina recuerda que antes todo lo que se vendía era tejido, mientras que ahora se han “modernizado” la costura y los estilos de ropa.

La vendedora explicó que hay varias creencias en torno a comprar indumentaria para las imágenes, pues algunas personas lo hacen para que no les falte ropa a ellos mismos, y otras, con la fe de que la prosperidad les acompañe a lo largo del año.

Tan pronto terminan las misas, empiezan a sonar las campanillas de los “amautas” o sabios aimaras apostados frente a las puertas del templo, que buscan captar así la atención de los feligreses para que se aproximen a hacer sahumar las imágenes del Niño Jesús.

Los “amautas” tienen braseros encendidos a los que echan incienso y pasan las efigies por encima del humo en medio de rezos con las peticiones de las familias que se aproximan a ellos.

“En Belén le ungieron los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, en su nacimiento. De la misma forma nosotros hacemos con incienso y mirra a los Niños y también pidiendo la salud para la familia”, explicó a Efe el “amauta” Mariano Condori.

“Como hay ahora la enfermedad del coronavirus”, lo que más se pide es salud y protección ante la enfermedad, agregó.

La festividad de los Reyes Magos cierra las celebraciones navideñas.

Gina Baldivieso

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