La falta de seguridad en Afganistán paraliza las obras del gasoducto TAPI

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AFGANISTÁN GASODUCTO

Islamabad, 27 nov (EFE).- El ministro de Información de Pakistán, Fawad Chaudhry, afirmó este sábado a Efe que las obras del gasoducto (TAPI) que unirá Turkmenistán y la India a través de Afganistán y Pakistán permanecen “suspendidas” y sin fecha de reanudación, a pesar de que los talibanes han afirmado que comenzarían pronto.

La falta de seguridad en Afganistán desde que los fundamentalistas se hicieron con el control del país el pasado agosto ha paralizado también la construcción de otras importantes infraestructuras como el proyecto CASA-1000, que pretende suministrar electricidad desde Tayikistán hasta Pakistán.

“No solo el TAPI, sino que el trabajo en otros proyectos como CASA-1000 también ha sido suspendido por la situación de seguridad en Afganistán, (y) las obras seguirán suspendidas hasta que la seguridad mejore”, dijo Chaudhry.

Las autoridades paquistaníes esperan que las condiciones en Afganistán mejoren “pronto”, pero el ministro dijo que por el momento no hay una fecha concreta para la reanudación de las obras.

El ministro de Relaciones Exteriores de los talibanes, Amir Khan Muttaqi, afirmó tras recibir una delegación de Turkmenistán a finales del pasado octubre que las obras del gasoducto comenzarían “pronto”.

El Gasoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) nació en 2015 por iniciativa de Turkmenistán con el objetivo de llevar gas desde sus yacimientos de Galkinish hasta la India para 2019, una fecha que se ha ido retrasando progresivamente.

Según las previsiones iniciales, el proyecto costará unos 7.500 millones de dólares y permitirá bombear hasta la frontera india 33.000 millones de metros cúbicos de gas anuales.

Por su parte, el proyecto CASA-1000 pretende suministrar electricidad desde Tayikistán hasta Pakistán pasando por Afganistán, un proyecto cuya finalización también se ha visto sucesivamente retrasada.