La directora Alba Sotorra retrata la vida de las mujeres occidentales de EI

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CINE DOCUMENTAL

Toronto (Canadá), 7 may (EFE).- La directora española Alba Sotorra Clua, que estrenó en el festival Hot Docs de Toronto su último documental “The Return: Life After ISIS” sobre las mujeres occidentales que se unieron al Estado Islámico (EI) en Siria, consideró este viernes que es necesario repatriar a individuos como la británica Shamima Begum para “desmotivar” a que otros jóvenes repitan los mismos errores.

Sotorra Clua, que en 2018 ya estrenó un film en Hot Docs, rodó “The Return: Life After ISIS” en el campo de prisioneros de Roj, en la zona de Siria controlada por los kurdos.

En Roj, la directora catalana tuvo acceso a adolescentes como Begum, cuya repatriación fue rechazada por el Reino Unido, que también le retiró la nacionalidad, o la estadounidense Hoda Muthana, cuyo regreso también fue bloqueado por Washington.

Sotorra Clua reconoció a Efe que el rodaje “fue complicado para todo el equipo, para todas”.

“Yo personalmente llegué al campamento cargada de prejuicios” tras el rodaje de “Comandante Arian”, un documental que también presentó en el festival canadiense sobre la lucha de mujeres kurdas del norte de Siria contra el EI.

RODAJE COMPLICADO

De hecho, la directora inició el rodaje pensando en centrarse en una mujer kurda, una antigua combatiente contra EI, que impartía un taller de escritura en Roj para que las mujeres capturadas pudieran compartir sus historias.

“Pensé que estas chicas que iban a participar en el taller no tenían nada que aportar ni que me resultarían interesantes”, explicó Sotorra Clua. Además, la mitad del equipo de rodaje estaba formado por españolas y kurdas. “Muchas entre nosotras al principio nos cuestionamos porqué estábamos haciendo esta película y si había que escucharlas porque fueron parte de toda la violencia”.

Según su relato, su relación con las mujeres españolas ahí mejoró a medida que avanzó la grabación, con menos miedo y desconfianza para empezar a recoger sus miradas.

Sotorra Clua también admitió que al principio tuvo dudas sobre la sinceridad de Begum, quien cuando tenía 15 años se escapó de su familia en Inglaterra, junto con dos amigas, para unirse a EI. Pero una vez que Begum se abrió “y conectó con su dolor”, la directora sintió que las palabras de la joven eran sinceras.

“Creo que la gente, cuando juzga a estas mujeres, pasan por alto que han vivido una situación supertraumática. Para mí, Shamima ha sido una niña que ha sido víctima de tráfico de personas. La han llevado de Inglaterra a Siria para casarla, tráfico sexual además, con 15 años. Que a los 19 años ya había parido 3 hijos, que murieron. Esta niña, que todavía es una niña con 19, está muy traumatizada”, expuso.

CHIVO EXPIATORIO

Pero tras una serie de entrevistas con medios de comunicación británicos en las que la joven se mostró fría, Sotorra Clua considera que Shamima se ha convertido en un chivo expiatorio, “la cara visible en la que todos pueden canalizar el odio y el miedo que sienten por Estado Islámico”.

La directora, de 40 años y nacida en Reus, explicó que su último film “habla de reconciliación, de la necesidad de dar segundas oportunidades, de ponerse en la piel del otro, de dejar los prejuicios de lado e intentar escuchar porque en conflictos como este hay pocas soluciones”.

“No podemos seguir odiando, porque odiar no sirve de nada. Ni les sirve de nada a las kurdas. Es que ellas ni se lo pueden permitir”, añadió.

Por eso cree que mujeres con Begum deben ser repatriadas por sus respectivos países de origen, en vez de dejarlas en campos de detención que son criadero para futuras generaciones de yihadistas.

“Ahora mismo en el Roj se están muriendo niños de cólera, hay hambruna. Esto es, como se dice, chicha para los reclutadores”, señaló.

REPATRIACIÓN “HIPERNECESESARIA”

En este sentido, Sotorra Clua insistió en que la repatriación de estas mujeres es “hipernecesaria” para ayudar a detectar otras chicas que pueden verse en situaciones de vulnerabilidad y ser las interlocutoras legítimas a quien esas otras chicas van a escuchar.

“Porque son la prueba viviente de que la cagaron -continuó-. No puede quedar más claro que ellas se arrepienten de la decisión que tomaron y si pudieran rebobinar, tirarían para atrás”.

Esto, para la directora, es “muy potente” para ayudar a desmotivar a futuras generaciones que podrían estar pensando en hacer lo mismo.

Sotorra Clua también reconoció que está siendo contactada por diplomáticos de países occidentales y organizaciones que defienden la repatriación de estas mujeres, lo que para ella es un “sueño” porque, “como todo documentalista”, lo que quiere es “poder cambiar las cosas”.

“Mi mayor sueño es que mi película ayude a la repatriación de estas mujeres porque creo que tienen que volver. Y más a corto plazo, poder cambiar la narrativa alrededor de este tema y dar la oportunidad a la gente a cuestionarse la repatriación desde otro punto de vista”, puntualizó.

Julio César Rivas