La CPI ratifica la absolución del expresidente marfileño Laurent Gbagbo

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CPI COSTA DE MARFÍL

La Haya, 31 mar (EFE).- La Corte Penal Internacional (CPI) ratificó hoy la absolución por falta de pruebas del expresidente de Costa de Marfil Laurent Gbagbo, que había sido acusado de crímenes de lesa humanidad durante la violencia postelectoral de 2010 en su país.

Una sala de apelación compuesta por cinco jueces decidió por mayoría rechazar el recurso de apelación presentado por la Fiscalía, poniendo punto final al primer juicio en este tribunal de La Haya contra un jefe de Estado.

Los jueces confirmaron también la absolución del exministro de Juventud con Gbagbo Charles Blé Goudé, que había sido acusado de los mismos crímenes.

Asimismo, la CPI anuló las medidas cautelares que pesaban sobre ambos, como la retención de sus pasaportes, y está por ver si los exmandatarios intentarán volver ahora a Costa de Marfil.

Gbagbo y Blé Goudé estuvieron presentes en la sala del tribunal y el segundo mostró signos claros de satisfacción, mostrando el pulgar hacia arriba, cuando el juez Chile Eboe-Osuji hizo la lectura pública de la decisión.

La Fiscalía había pedido la repetición del juicio y alegó defectos de forma tras la sentencia absolutoria en primera instancia, dictada en enero de 2019, pues ésta se dio a conocer de manera oral en una decisión rápida y los magistrados tardaron más de seis meses en dar a conocer los detalles de sus argumentos por escrito.

No obstante, la sala de apelación concluyó hoy que las normas del tribunal “no establecen un tiempo límite” para dar a conocer la sentencia completa por escrito, dijo el juez Eboe-Osuji, quien añadió que, de igual manera, el retraso en la sentencia por escrito “no puede afectar estrictamente la decisión” de absolver al expresidente Gbagbo y a su exministro de Juventud.

Los jueces de apelación también rechazaron que la sala de primera instancia no estableciera con claridad el estándar del rigor de las pruebas que debían presentarse para condenarlos, otro de los argumentos de la Fiscalía para pedir la repetición del juicio.

La decisión supone un revés para la fiscal jefa de la CPI, Fatou Bensouda, pues bajo su mandato fue también liberado el exvicepresidente de la República Democrática del Congo, Jean-Pierre Bemba, que había sido acusado de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

A la salida del tribunal, una veintena de seguidores celebró la decisión con vítores y recibió con cánticos a Blé Goudé, que se acercó a saludarlos.

“Soy marfileño y volveré a casa, pero solo si el Gobierno de mi país me da la autorización”, dijo a Efe el exministro, que calificó su absolución como “una victoria”.

“Ha sido un juicio muy largo, pero la vida es así y hemos tenido que pasar por esto. Es una oportunidad para decir que estamos de vuelta”, añadió.

El abogado de Blé Goudé, Geert-Jan Knoops, espera que las autoridades marfileñas “acepten la sentencia y les dejen entrar en el país”.

Añadió que la decisión de hoy demuestra que las pruebas de la Fiscalía contra ambos exmandatarios “eran extremadamente débiles” y que “ningún tribunal razonable podría haber fallado” en su contra.

El expresidente, por su parte, abandonó las dependencias de la corte por una puerta trasera sin hacer declaraciones, confirmó una fuente judicial a Efe.

El caso de Gbagbo tuvo su origen en 2010, cuando la Comisión Electoral marfileña dio como vencedor en un primer momento a su contrincante y actual presidente, Alassane Ouattara, por un estrecho margen.

Sin embargo, el Consejo Constitucional del país anuló los resultados en varias provincias del norte, más favorables al entonces líder opositor, y proclamó vencedor a Gbagbo, lo que derivó en un conflicto armado que dejó unos 3.000 muertos y más de un millón de desplazados.

La crisis terminó con la detención de Gbagbo en abril de 2011 en su residencia de Abiyán, la capital del país, por parte de los hombres de Ouattara, que recibieron el respaldo de la ONU y de fuerzas aéreas francesas.

Tras su traslado y juicio en La Haya, Gbagbo fue absuelto en primera instancia en enero de 2019 y desde entonces ha vivido en Bélgica, aunque sigue siendo una figura influyente en la vida política de Costa de Marfil.