La Bienal de Danza de Venecia premia al japonés Teshigawara y a la española Rocío Molina

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BIENAL VENECIA

Roma, 12 ene (EFE).- La Bienal de Danza de Venecia premiará con el León de oro por su trayectoria al bailarín y artista japonés Saburo Teshigawara, mientras que la bailaora y coreógrafa española Rocío Molina ha sido galardonada con el León de Plata, reveló hoy la organización.

Los premios fueron aprobados este miércoles por la junta directiva de la Bienal, que aceptó la propuesta de Wayne McGregor, director de la sección de Danza, y se entregarán durante el 16 Festival Internacional de Danza Contemporánea Boundary-less, que tendrá lugar en Venecia del 22 al 31 de julio de 2022 .

“Valiente, extraordinario, sensible y electrizante, Teshigawara ha inspirado, desafiado y galvanizado a muchas generaciones de artistas”, escribió McGregor motivando el premio.

Añadió que el artista, con formación en ballet clásico y artes plásticas, “capta el poder de un cuerpo en constante cambio y está decidido a expandir el potencial de la coreografía más allá de los límites tradicionales. Su espíritu pionero, su inmensa técnica y su dominio de los medios dan lugar a obras que traspasan fronteras deslizándose por los géneros”.

Teshigawara regresará a Venecia con un título de capital importancia y estreno mundial en el Teatro Malibran, “Petrouchka”, una reinvención de una obra de los Ballets Russes que marcó la historia del ballet occidental.

Por su parte, la bailaora española estrenará el 27 de julio en Venecia su nueva creación, titulada Confesión de la Carne, y que es “una batalla entre su cuerpo volcánico y cinco músicos en vivo”, según McGregor.

“Las coreografías de Rocío Molina, vanguardistas, singulares y de una potencia innata, fusionan el flamenco tradicional con los estilos de la danza moderna y impulsos, improvisaciones que caracterizan su alfabeto de baile. Molina, de hecho, ha acuñado un lenguaje artístico personal basado en la recalibración del flamenco tradicional que respeta su esencia y acoge lo auténticamente nuevo”, explicó el director.

McGregor destacó que la bailaora española “conjuga en sus obras virtuosismo técnico, investigación contemporánea y riesgo intelectual” y que sus coreografías son “eventos escénicos que no temen el encuentro con otras disciplinas y otros artistas, a partir de ideas y formas culturales que van del cine a la literatura, de la filosofía a la pintura”.

La artista española es “desbordante en las ideas, en las colaboraciones y más aún en su baile. Yendo de lo salvaje a lo sensual, a lo vertical, a lo paralelo, a lo violento, a lo tierno en una extraordinaria explosión de energía física y creativa, Rocío Molina es una fuerza a tener en cuenta, en el arte y en la vida”.