La atleta bielorrusa prepara su viaje a Polonia mientras se investiga su caso

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TOKIO 2020 BIELORRUSIA

Tokio, 3 ago (EFE).- El Comité Olímpico Internacional (COI) investiga las condiciones en las que Bielorrusia trató de forzar a la velocista Krystsina Tsimanouskaya a regresar al país, mientras la deportista aguarda en Tokio para viajar a Polonia, que le ha ofrecido asilo.

Tsimanouskaya pidió protección a la policía del aeropuerto tokiota de Haneda en la víspera, cuando según su versión el comité bielorruso trataba de forzar su repatriación, y desde entonces se encuentra refugiada en la Embajada de Polonia en Japón.

El país centroeuropeo, que apoya a refugiados políticos bielorrusos y a la oposición democrática contra el régimen de Aleksander Lukashenko, fue el primero en ofrecerse a recibir a la atleta olímpica, mientras el Gobierno de Japón y el COI optaron por la cautela sin posicionarse claramente de su lado.

INVESTIGACIÓN DEL COI

Tsimanouskaya se encuentra “en un lugar seguro” y a la espera de “poder empezar una nueva vida”, según dijo este martes en rueda de prensa el portavoz del COI, Mark Adams, quien también afirmó que el organismo internacional está haciendo todo lo posible para esclarecer la situación.

El COI ha abierto una investigación sobre el caso que incluye consultas con el Comité Olímpico de Bielorrusia, y aunque en un principio señaló que sus resultados podrían conocerse este mismo martes, posteriormente aclaró que el proceso puede llevar más tiempo.

“Queremos escuchar las versiones de todos los involucrados. Nuestra máxima preocupación es la seguridad de los atletas”, dijo Adams, quien también afirmó que el COI “quiere llegar al fondo del asunto”.

Tsimanouskaya, quien competía en los Juegos de Tokio, pidió protección a la policía nipona cuando miembros de su comité nacional la llevaron hasta el aeropuerto en contra de su voluntad para embarcarla en un avión de vuelta a su país, según su testimonio, un acto que la propia deportista calificó de “secuestro”.

La atleta, que se ha distinguido por apoyar las protestas contra el régimen de Lukashenko y estar en contacto con la disidencia democrática de su país, temía sufrir represalias al regresar a Bielorrusia, según explicó en vídeos y mensajes difundidos por las redes sociales.

La velocista de 24 años tenía previsto participar en la carrera de 200 metros lisos del pasado lunes, pero tras quejarse de haber sido obligada por Minsk a competir en otra carrera el pasado jueves fue acusada de carecer de “espíritu de equipo” y de haber perdido el “equilibrio psicológico y emocional”, en la televisión pública de su país.

La deportista presentó el mismo lunes una solicitud urgente de medidas cautelares al Tribunal de Arbitaje Deportivo (TAS) para que anulase la decisión de su comité de no dejarla participar en la prueba clasificatoria de los 200 metros, que fue desestimada porque “la atleta no pudo probar su caso” para obtener la aplicación de dichas medidas, según ese organismo.

REACCIONES INTERNACIONALES

El gobierno polaco ofreció este mismo lunes un visado humanitario a la deportista, según anunció el viceministro de Exteriores de Polonia, Marcin Przydacz.

Además, el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, anunció hoy que ha imputado a Bielorrusia un “intento criminal de secuestro” de la velocista.

“A la agresión de las fuerzas de seguridad bielorrusas producida en territorio japonés” debe seguir “una respuesta decidida de la comunidad internacional”, afirmó el jefe del Gobierno, en un comentario difundido a través de Facebook.

El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, señaló hoy que el régimen de Lukashenko “ha tratado de cometer otro acto de represión transnacional” contra Tsimanouskaya “por haber simplemente ejercido su libertad de expresión”.

Blinken acusó a Minsk de “violar el espíritu olímpico y cometer una afrenta contra los derechos básicos, algo que no puede ser tolerado”, a través de su cuenta oficial de Twitter.

Desde Londres, donde se encuentra exiliada, la líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tijanóvskaya, afirmó que “nadie en Bielorrusia puede sentirse a salvo”, antes de reunirse con el primer ministro británico, Boris Johnson, para pedirle que mantenga ese tema en su agenda.

Japón, que hasta ahora ha evitado alzar la voz contra el régimen de Lukashenko, se ha limitado a afirmar que la deportista se encuentra “segura y en cooperación con las organizaciones implicadas”, a través de declaraciones del portavoz del Ejecutivo, Katsunobu Kato.

Se espera que la velocista tome un vuelo con destino a Polonia este miércoles, según señalaron hoy fuentes de la Embajada del país europeo.