Justicia española rechaza archivar el caso de entrada de líder del Polisario

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ESPAÑA MARRUECOS

Madrid, 11 oct (EFE).- El juez que investiga la entrada del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, a España el pasado abril rechazó archivar el caso y cuestionó los principales argumentos de la Abogacía del Estado para solicitar el sobreseimiento, entre ellos que se cumpliera el Código Schengen para el control de fronteras europeas.

Gali aterrizó gravemente enfermo en Zaragoza (este de España) a mediados de abril y fue trasladado inmediatamente a un hospital en la cercana ciudad de Logroño, donde permaneció recuperándose de la covid-19 hasta junio, cuando regresó a Argelia.

La presencia del líder del Polisario en el país desembocó en una fuerte crisis con Marruecos y la entrada en la ciudad autónoma española de Ceuta, en el norte de África, de miles de inmigrantes indocumentados con la connivencia de las autoridades marroquíes.

En un auto judicial al que tuvo acceso hoy EFE, el magistrado español decide mantener abierta la causa, en la que figura como investigada la exministra española de Exteriores Arancha González Laya, representada por la Abogacía, por presuntos delitos de prevaricación, falsedad documental y encubrimiento.

En su investigación, trata de conocer si el líder del Frente Polisario entró en España sin control de su pasaporte, y quién dio la orden.

El pasado día 4, González Laya reconoció que autorizó la entrada “discreta” de Gali en España por razones humanitarias y que lo hizo “de buena fe” ante la petición de un país tercero.

La exministra español explicó al juez que recibió una llamada el 14 de abril de una “autoridad argelina”, que por la ley de secretos oficiales rehusó identificar, en la que le pedían acoger a Gali por razones humanitarias.

Le dijeron que el líder saharahui tenía pasaporte diplomático y que su hijo, la persona que le acompañaba, tenía permiso de residencia en España, y “de buena fe” y con respeto al acuerdo de Schengen, se autorizó la entrada, añadió.

Este acuerdo que recoge la libre circulación dentro de la UE permite en esas situaciones dejar entrar a un ciudadano dentro del territorio de la Unión incluso aunque no porte documentos.

A Laya, que rehusó revelar si alguien más en el Gobierno sabía del asunto, le insistieron en que Gali tenía pasaporte diplomático y por lo tanto se entendió que no era necesario el control de pasaportes de una persona que llegaba “entubada y sedada”.

La exministra incidió en que “no es extraordinario” que España reciba estas peticiones por “motivos humanitarios, aunque sí es raro que la petición proceda de un país tercero y no de oenegés o particulares”.