Julián Casanova: “La violencia sexual contra las mujeres ha sido muy barata”

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JULIÁN CASANOVA

Viena, 18 nov (EFE).- Terrorismo, matanzas coloniales, guerras, revoluciones, limpieza étnica, genocidio, la violación sistemática como arma. El siglo XX en Europa está plagado de estallidos de violencia que el historiador español Julián Casanova trenza como hilo conductor de su último ensayo.

En “Una violencia indómita. El siglo XX europeo” (Crítica), Casanova traza una historia “transversal” y “telescópica” del Viejo Continente en el siglo XX, con la sangre y la destrucción como protagonistas.

El catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y profesor visitante en la Universidad Centroeuropea (CEU) de Viena es uno de los historiadores españoles más prestigiosos y traducidos, entre otras cosas, por su claro afán pedagógico.

UNA VIOLENCIA SIN FRONTERAS

En su recorrido por el siglo XX europeo, Casanova destaca que la violencia no se limita a las dos guerras mundiales y al totalitarismo fascista y comunista, sino que es un aspecto mucho más complejo, que aborda con una mirada trasnacional desde el Báltico a los Balcanes y de Lisboa a Vladivostok.

“No quiero decir que el siglo XX esté marcado por la violencia, pero sí hay una tesis detrás de que en medio de la modernidad, la industrialización y los grandes avances científicos y tecnológicos, cuando se producen momentos de quiebra, eso se pone al servicio de la muerte y no del progreso”, afirma Casanova en una entrevista concedida a Efe en Viena.

El historiador rompe con la imagen de una Europa pacífica hasta la I Guerra Mundial, al destacar las políticas de exterminio que aplicaron países como Bélgica o Alemania en sus colonias de África en nombre de principios racistas y nacionalistas.

Casanova explica que ese imperialismo fue “un sistema de violencia” cuya brutalidad “rebrotó” más tarde en Europa contra quien se catalogó como “enemigo”.

En el caso de España, explica Casanova, los militares africanistas que lideraron el golpe de Estado de julio de 1936, bregados en la guerra del norte de Marruecos, “aplicaron métodos de guerra colonial” contra sus enemigos republicanos.

Uno de los aspectos esenciales para entender la violencia desatada en Europa en el siglo XX es la implosión de cuatro Imperios durante y después de la Gran Guerra: el Otomano, el Alemán, el Austro-Hungaro y el Ruso.

El derrumbe de esos imperios se dejó sentir especialmente en Europa del Este, que vivió un periodo de violencia brutal hasta el final de la II Guerra, incluido el exterminio de su importante minoría judía en el Holocausto. Esos países, además, caerían bajo dictaduras comunistas sometidas a Moscú hasta 1989.

“El punto de vista del Este aporta una imagen menos clara y menos feliz que la visión occidental de una primera mitad del siglo XX muy violenta y una segunda menos violenta”, destaca el historiador sobre por qué puso el acento en esa región.

VIOLENCIA SEXUAL IMPUNE

Otro de los aspectos fundamentales del libro es la violencia sexual contra las mujeres, un fenómeno extendido a los largo del siglo XX más allá de fronteras ideológicas, nacionales o religiosas.

Sólo en el siglo XXI, en una fecha tan reciente como 2008, el Consejo de Seguridad de la ONU estableció que la violación y otros tipos de violencia sexual podían ser crímenes de guerra y de lesa humanidad.

“Es otro mecanismo de la consideración de la inferioridad de la mujer”, explica Casanova, que cree que ese tipo de violencia ha sido invisible hasta hace muy poco porque era “muy barata”, ya que casi siempre quedaba impune.

El historiador señala que las violaciones de mujeres musulmanas en Bosnia, durante la guerra civil de 1992-95, fue el punto de inflexión para empezar a considerarlo un crimen de guerra y para abrir nuevas líneas de investigación.

“Realmente antes de 1992 hubo muy pocos estudios de violencia sexual, fue la reflexión en torno a Bosnia lo que nos llevó al pasado, a las colonias, a Armenia” y el genocidio sufrido en tiempos otomanos, expone.

La violencia sexual durante los conflictos tiene además aspectos “rituales y mecanismo propios”, sostiene el historiador, como la humillación y la deshumanización con violaciones públicas ante hijos y familiares.

“Detrás de la violación sistemática de las mujeres hay también un concepto de virilidad”, agrega Casanova, que en su ensayo expone que las mujeres emancipadas de izquierdas fueron un objetivo específico en el pasado por parte de milicias ultraderechistas en toda Europa.

EL MONOPOLIO DE LA VIOLENCIA

El historiador no cree posible que ahora, ni siquiera con una pandemia, se pueda dar una quiebra social que desate situaciones de violencia como las vistas durante el siglo XX.

“Las quiebras de las que hablo llevan a una división del monopolio de la violencia, en la forma de paramilitarismo, de terrorismo, eso es bastante difícil en el siglo XXI con la legitimidad que el Estado ha conseguido”, explica Casanova.

Esa legitimidad se basa en “un pacto con los ciudadanos y en una sociedad civil fuerte” que deja al Estado el monopolio de la violencia bajo controles democráticos, lo que supone “uno de los grandes logros que se ha conseguido en Europa”.

Aunque esa legitimidad es una gran ventaja, el historiador recuerda que la democracia es frágil y apunta al peligro de un resurgimiento del nacionalismo populista en algunos países europeos, como la Hungría de Viktor Orbán.

Luis Lidón

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