Juego limpio de Aridane

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FÚTBOL OSASUNA

Pamplona, 16 abr (EFE).- El defensa central de Osasuna Aridane Hernández va camino de completar una gran temporada en la que a falta de ocho jornadas para el final tan solo ha visto tres tarjetas amarillas en los 1.668 minutos que ha jugado hasta la fecha.

El canario de 32 años forma junto a David García una de las parejas más halagadas de LaLiga Santander gracias a sus grandes actuaciones que han ayudado a que los navarros disfruten de una cómoda posición.

Aridane solo ha visto la tarjeta amarilla ante el Getafe, el Betis y el Valladolid, un gran dato en las 20 fechas en las que ha tenido protagonismo.

La última que vio el poderoso futbolista fue el pasado 11 de diciembre frente a los pucelanos. Una semana más tarde, el defensa vio la roja directa ante el Villarreal en el minuto 19 de forma muy polémica. La decisión de Jorge Figueroa Vázquez no gustó en absoluto en el club. Osasuna cayó 1-3.

Desde entonces, el de Fuerteventura no ha visto ni una solo amonestación en los 1.170 minutos que ha disputado, todos ellos como titular.

El mérito es mayor aún si se mira la posición que ocupa. El puesto de central es por antonomasia uno de los objetivos preferidos por los colegiados, ya que son la última muralla para los rivales antes toparse con el último hombre.

Su compañero en el lateral Nacho Vidal ocupa la primera posición dentro del equipo rojillo con 8 tarjetas, seguido muy de cerca por Oier Sanjurjo y David García con 7. Moncayola con 5 y Calleri con 4 son los otros hombres que el majorero tiene todavía por delante.

De toda LaLiga Santander, el colchonero Stefan Savic lidera la lista de amarillas con 13. Le siguen otros centrales como Lejeune y Damián Suárez con 10, Ínsua, Nyom y Gonzalo Verdú con 9 e Íñigo Martínez y Germán Sánchez con 8.

El número 23 vio 8 cartulinas la campaña pasada en los 29 partidos que jugó.

Su limpieza en las pugnas con los jugadores contrarios es una de las claves para que el barco capitaneado por Jagoba Arrasate siga viento en popa hacia el asalto de la ansiada permanencia.