Japón prohíbe las llegadas de las aerolíneas bielorrusas tras el aterrizaje forzado

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BIELORRUSIA CRISIS

Tokio, 10 jun (EFE).- El Gobierno de Japón anunció este jueves su decisión de prohibir el aterrizaje en su territorio de cualquier vuelo operado por aerolíneas bielorrusas en respuesta al desvío el mes pasado de un avión comercial para arrestar a un periodista disidente.

“Bielorrusia no reconoce su responsabilidad en el aterrizaje forzado y no se puede descartar que en adelante pase lo mismo”, dijo hoy el ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Katsunobu Kato, al anunciar la medida en su rueda de prensa diaria.

Kato señaló que en vista de esta “violación de tratados internacionales” Japón no permitirá que las aerolíneas bielorrusas soliciten aterrizar en el archipiélago “ni aceptará crear ninguna nueva ruta entre ambos países”.

“Japón condena enérgicamente a Bielorrusia por haber forzado el aterrizaje de un avión privado y por la detención arbitraria de una persona, y pedimos la liberación inmediata del periodista detenido”, añadió el portavoz gubernamental japonés.

La decisión del país asiático de cerrar su territorio al país de Europa del Este es más simbólica que práctica, puesto que Japón y Bielorrusia no tienen vuelos directos, y se produce en respuesta al incidente del desvío aéreo el mes pasado.

La Unión Europea hizo efectiva la semana pasada el cierre de su espacio aéreo y aeropuertos a las líneas bielorrusas.

El Gobierno japonés ha adoptado una medida similar después de que los ministros de Asuntos Exteriores del G7 condenaran de forma unánime el proceder de Bielorrusia.

El pasado 23 de mayo el régimen bielorruso desvió un vuelo comercial europeo que viajaba de Grecia a Lituania aprovechando que atravesaba su espacio aéreo y forzó su aterrizaje en Minsk para detener a un periodista crítico, Roman Protasevich.

El incidente desencadenó un boicot diplomático a Bielorrusia, que se ha visto obligada a cerrar legaciones diplomáticas en varios países occidentales debido al deterioro de las relaciones con sus vecinos y la unánime condena internacional de la represión violenta de protestas por orden de su presidente, Alexandr Lukashenko.