Israel y Emiratos se vuelcan en los negocios pero avanzan cautos en política

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ISRAEL EMIRATOS

Jerusalén/Dubái, 13 ago (EFE).- Enfocados en expandir sus vínculos económicos, Israel y Emiratos Árabes Unidos cumplen hoy un año desde que entablaron relaciones diplomáticas, la primera piedra de los Acuerdos de Abraham, llamados a reconfigurar las dinámicas de Oriente Medio con implicaciones políticas aún por explorar.

“Entusiasmo” es la palabra usada por varios consultados por Efe en ambos países para valorar el primer año de relaciones, en el que se han generado negocios por valor de 570 millones de dólares y se espera llegar a los mil millones para final de año, “a pesar de los cierres de fronteras y las restricciones por la pandemia”, indicó la israelí Fleur Hassan-Nahoum, fundadora del Consejo Empresarial EAU-Israel.

“Este año ha cambiado la región, estamos desarrollando un modelo nuevo para la paz en Oriente Medio, una paz cálida, no la paz fría del pasado”, puntualizó Hassan-Nahoum, también vicealcaldesa de Jerusalén, que ve “grandes oportunidades” en los lazos políticos, aunque admite que ese diálogo “avanza con más cautela”.

Auspiciados por el expresidente estadounidense Donald Trump y firmados por el anterior gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, los Acuerdos de Abraham -a los que luego se adhirieron Baréin, Sudán y Marruecos- impusieron un nuevo paradigma al romper con una de las máximas del conflicto: la no relación de los países árabes con Israel hasta que no se resuelva la cuestión palestina.

CUESTIÓN PALESTINA

Precisamente, en este primer año de relación -que culminó con la apertura mutua de embajadas, en junio en Abu Dabi y en julio en Tel Aviv- el principal foco de tensión fue la escalada bélica de mayo en Gaza, reconoce la vicealcaldesa, “pero logramos superarlo porque para tener una relación saludable hay que hablar abiertamente de todo, incluida la cuestión palestina”.

“Tenemos mucho futuro por delante”, apunta Hassan-Nahoum, convencida de que pronto más países árabes se sumarán a los Acuerdos de Abraham, con movimientos “bajo el radar” -como años atrás sucedía con Emiratos- con Arabia Saudí, Omán o incluso Indonesia, donde “se cuecen avances a fuego lento”.

Para el exdiplomático israelí Nadav Tamir, es un “error” basar la relación Israel-EAU exclusivamente en cuestiones económicas, ya que considera importante “implicar al gobierno emiratí en temas políticos sensibles relacionados con los territorios palestinos”, como Jerusalén Este, los asentamientos en Cisjordania ocupada o la reconstrucción de Gaza.

“Emiratos tiene la visión más pro-occidental sobre la paz y estabilidad en Oriente Medio entre los países árabes, por lo que es un gran aliado político en la región para Israel”, explicó.

Comparte esa visión Micky Rozin-Aharonson, experta en diplomacia del Instituto de Jerusalén para Estrategia y Seguridad (JISS), quien cree que los Emiratos pueden servir como un “factor moderador y estabilizador” en la región, no solo con los palestinos, sino también respecto a la amenaza de Irán, que Israel y EAU comparten con otros países del Golfo como Arabia Saudí.

“El acuerdo ha sido pragmático, muy realista, basado en el interés nacional tanto de Emiratos Árabes Unidos como de Israel. Por eso, está aquí para quedarse”, dijo a Efe el profesor de la Emirates University, Abdulkhaleq Abdulla. “Es cada vez más fuerte. Es irreversible”, agregó.

Sin embargo, Abdulla considera que los Acuerdos de Abraham han faltado a la promesa de “paz y estabilidad” en la región y no han traído avances en la cuestión palestina. “Por el momento no tenemos un socio de paz en Israel, el estado de ánimo allí es de derechas y terco”, indicó.

DESAFÍOS ECONÓMICOS

En el terreno económico, las relaciones “no darán marcha atrás, aunque están plagadas de “desafíos”, indicó Abdulla Baqer, presidente en Dubái del Consejo Empresarial EAU-Israel, que cuenta con más de 5.000 miembros emiratíes e israelíes.

El principal reto, según Baqer, es que el “rápido crecimiento” de los lazos económicos “se vuelva sostenible, se mantenga y se encuentren oportunidades adecuadas”, con los sectores de logística, medicina y agricultura como los más beneficiados en Emiratos por el acuerdo; mientras que en Israel son las empresas de alta tecnología e innovación las que más interés han despertado.

El sector petrolero también dará un impulso después de que la compañía de oleoductos israelí EAPC firmara un acuerdo para transportar crudo desde Emiratos a Europa, a través de una línea que conecta la ciudad de Eilat, en el Mar Rojo, y el puerto mediterráneo de Ahskelon, ambos en Israel, aunque el proyecto ha sufrido retrasos por preocupaciones medioambientales.

“Las relaciones israelí-emiratíes son multifacéticas. Los vínculos económicos son importantes y el comercio y la inversión crecen sin cesar”, indicó a Efe el investigador Albadr SS Alshateri, que aseguró que se trata de “mucho más que una simple relación comercial”.

Como los analistas israelíes, destaca las implicaciones del acuerdo en las “dinámicas geopolíticas” de la región, donde no sólo Emiratos, sino también Arabia Saudí, ven a Israel como un aliado para un frente común contra Turquía e Irán, enemigos de algunos de los países árabes del golfo Pérsico.