Inma Puig: “Los jugadores del ‘Dream Team’ venían a verme a escondidas”

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FÚTBOL BARCELONA

Barcelona, 4 may (EFE).- La psicóloga clínica Inma Puig estuvo en nómina en el Barcelona de 2003 a 2018, pero en los años 90 ya empezó a tratar a jugadores del club azulgrana de forma externa durante la etapa del ‘Dream Team’ y explica que lo hacían a escondidas para que no se enterase el cuerpo técnico ni la prensa.

Así lo revela en esta entrevista con EFE la profesional que décadas después ayudó a Andrés Iniesta a superar su depresión y quien hoy en día sigue trabajando con varios deportistas de élite. Además, lleva ocho años trabajando con el restaurante El Celler de Can Roca, de tres estrellas Michelin.

P: Fichó por el Barça como psicóloga en 2003. Entonces no era muy habitual una figura como la suya en un club deportivo.

R: Al llegar me preguntaron por dónde empezaría a trabajar y se sorprendieron con mi respuesta.

P: ¿Cuál fue?

P: Les dije que empezaría a trabajar por el cuerpo técnico.

P: ¿Por qué?

R: Porque son el eslabón más débil de la cadena. Si el equipo no funciona, ni la junta directiva dimite ni despiden a los jugadores. En cambio, sí al cuerpo técnico.

P: ¿Qué es lo que provoca que un equipo funcione?

R: La diferencia está en las pequeñas cosas, en los detalles. Hay estudios que demuestran que un 50% de las cosas que suceden cuando trabajamos en equipo se ven, se hablan y se pueden cambiar. Pero también hay un 50% de cosas que no se ven, no se hablan y no se pueden cambiar. Y este 50% de cosas que no se ven normalmente son las que marcan la diferencia entre un equipo ganador y otro que no.

P: ¿Cómo trabaja usted?

R: Lo más importante es entender a las personas. Cuando a una persona le pasa una cosa estás viendo el síntoma, y si solo trabajas el síntoma cada vez que vuelva a estar en la misma situación le regresará. El síntoma es muy bienvenido porque si tú lo vas siguiendo te lleva a la causa y si tú trabajas la causa desaparece el síntoma.

P: Antes de entrar en el Barça de forma interna ya trabajó en los años 90 con algunos jugadores del ‘Dream Team’ de forma externa.

R: En el deporte siempre ha habido el que se da cuenta de que algo le pasa y va en búsqueda de lo que necesita. Pero como estaba tan mal vista la psicología entonces venían a verme a escondidas. Decían que “el míster (Johan Cruyff) no se puede enterar”, y sobre todo que “no se entere la prensa”. Es enorme el camino recorrido desde que los jugadores del ‘Dream Team’ venían a escondidas hasta que un jugador como Andrés Iniesta hizo pública la depresión que había sufrido.

P: Imagino que el gesto de Iniesta supuso un gran avance para romper el tabú…

R: Fue normalizar una situación estigmatizada. Cuando tienes un malestar interior, estás triste o no acabas de entender cosas que te suceden lo normal es ir al psicólogo, de la misma manera que nadie se esconde cuando va al dentista. Pero es que tenemos un problema cultural que parte de la premisa de que los sentimientos no deben manifestarse en público. Y esto se ha trasladado de generación en generación por parte de las familias.

La prueba es la frase hecha “los trapos sucios se lavan en casa”. Explicar estas cosas públicamente era visto un signo de debilidad, cuando es un signo de sensibilidad. ¡Y tan solo los sensibles pueden gozar la vida, los insensibles no pueden, quizá no sufrirán, pero son como muebles!

P: Los deportistas de alto nivel acostumbran a esconder mucho su parte interior. ¿Esto les repercute negativamente a nivel emocional?

R: Claro, porque entonces parece que deben tener una manifestación externa con el público y la prensa y otra interna, y esto a veces causa una escisión que no es cómoda. No hay nada más cansado que intentar ser alguien que no eres.

P: ¿Los principales problemas psicológicos de los deportistas tienen que ver con su profesión o con temas personales?

R: Con temas personales. Aunque por añadido tienen la dificultad de gestionar la fama y la envidia de la gente. En esta vida, los humanos aspiramos a dos cosas: a sentirnos queridos y a tener alguien a quien querer. Y los deportistas pueden tener prestigio y ser admirados por mucha gente, pero no queridos por quien ellos quieren o sentirse utilizados como un producto. Tampoco se tiene en cuenta lo que supone para un deportista cambiar de país para ir a hacer su trabajo en otro lugar.

P: ¿Qué experimentan?

R: Están sufriendo una emigración. Dejan todo lo que conocen por algo que no saben qué será. Una emigración provoca un estado de ánimo equivalente a una pérdida. Por eso es necesario hacer un duelo para poderse adaptar. Y el nivel de exigencia que se le pone a un jugador para que lo haga igual de bien desde el primer día en otro lugar es algo que él no puede dar.

P: Después hay el caso de los Rafa Nadal, Marc Márquez, Fernando Alonso… quienes cada semana están en un lugar diferente.

R: Lo primero que hacen si tienen posibilidades económicas es rodearse de un grupo de gente que siempre es el mismo. Es su mundo fijo y es necesario para que no acaben trastornados. Hace 30 años pregunté a los primeros clasificados de la ATP y la WTA si tenían alguna manía o rutina, las cuales te ayudan a sentirte en un lugar conocido, relacionada con el hecho de cambiar de país constantemente. Hubo una en la que prácticamente coincidieron todos: siempre se duchaban en la misma ducha. Aunque hubiese 25 duchas, si la única que estaba ocupada era la ‘suya’, se esperaban.

P: Usted llegó al Barça en 2003, igual que Ronaldinho. ¿Un jugador puede cambiar el estado de ánimo de un club?

R: Esto es un intento de encontrar una explicación a una situación evidente, pero normalmente a la verdad le gusta estar escondida. Más bien el terreno ya estaba abonado para que esa persona se sintiera lo suficientemente bien como para hacerse cargo de recoger el espíritu de lo que estaba sembrado.

P: ¿Por qué dejó de trabajar en el Barça en 2018?

R: Una carrera profesional está constituida por etapas y la mía en el club en aquellos momentos había llegado a su fin. Hay que ser siempre honesto contigo mismo y cuando no estás a gusto porque no puedes ejercer tu trabajo como crees que hay que hacerlo lo mejor es no seguir.

P: ¿Estaría dispuesta a volver al club azulgrana?

R: En 2003 acepté ser la responsable de psicología porque la propuesta fue seria, rigurosa, muy respetuosa con la psicología y se daba a las relaciones humanas la importancia que tienen en un club. Si en algún momento esto vuelve a ser así, no tendré ningún inconveniente en poner mi experiencia al servicio del club.