Identifican posibles biomarcadores de la malaria grave en los menores africanos

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INVESTIGACIÓN MALARIA

Barcelona (España), 13 ene (EFE).- Los niveles de unas pequeñas moléculas que circulan por la sangre, conocidas como microARN (miARN), podrían ayudar a identificar de forma temprana las formas de malaria grave que padecen los niños en África, según un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

La investigación, que publica la revista ‘Emerging Infectious Diseases’, ha sido llevada a cabo en colaboración con el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) en Mozambique y sus resultados también podrían ayudar a comprender mejor los mecanismos subyacentes en la malaria grave.

Alfredo Mayor, investigador del ISGlobal, centro impulsado por La Caixa, explicó que la mortalidad por malaria entre la población infantil africana de edades tempranas “sigue siendo inaceptable” y por eso “es importante identificar y tratar rápidamente a los niños que padecen formas graves de la enfermedad”.

El investigador señaló, sin embargo, que al principio de la infección no siempre resulta fácil distinguir entre los síntomas de la enfermedad que no va a traer complicaciones y los de aquella otra que amenaza su vida.

Una característica de la malaria grave es el secuestro de glóbulos rojos infectados con el parásito de la malaria (P. falciparum) en órganos vitales, como los pulmones, los riñones o el cerebro.

“Esto conduce a daños en los órganos, lo que a su vez resulta en la liberación de pequeñas moléculas llamadas microARN (miARN) a los fluidos corporales, incluida la sangre”, precisó el investigador, que ha coordinado el estudio.

“Nos preguntamos si los niveles de miARN en plasma se expresarían de manera diferente en niños y niñas con malaria grave y en niños y niñas con malaria no complicada, debido al secuestro de los parásitos en los órganos vitales”, según Mayor.

Para probar esta hipótesis, usaron una técnica de secuenciación avanzada para identificar los miARN liberados por las células endoteliales de cerebro humano al ser expuestas a glóbulos rojos infectados por P. falciparum en el laboratorio.

Luego midieron la expresión de estos miARN en muestras de sangre de niños mozambiqueños con malaria grave o no complicada, y encontraron que seis de los miARN identificados eran más altos en quienes padecían malaria grave.

Uno de estos miARN, que se expresa en una variedad de tejidos, también se relacionó con la cantidad de una proteína derivada del parásito llamada HRP2.

“Nuestros resultados indican que los diferentes eventos patológicos en la malaria grave y en la no complicada llevan a una expresión diferente de miARN en plasma”, resumió Mayor.

“Estos miARN podrían usarse como biomarcadores de pronóstico de la enfermedad, pero necesitamos estudios más amplios para validarlo”, concluyó.