Honduras, entre inundados y los que comienzan a levantarse de la tragedia

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HURACANES ATLÁNTICO

Tegucigalpa, 22 nov (EFE).- Luego de cuatro días de haber salido de Honduras la tormenta tropical Iota, que causó severos daños a la infraestructura del país una semana después de haber sido azotado por Eta, miles de hondureños siguen inundados y otros incomunicados.

Muchos se están levantando para retomar sus actividades cotidianas, algunos alojados en albergues o viviendo en medianas de bulevares bajo techos improvisados con plásticos y láminas de zinc.

Los hondureños más afectados por las graves inundaciones que dejaron Iota y Eta son los de la región norte y occidental, por el desbordamiento de los caudalosos ríos Ulúa y Chamelecón, que dejaron a muchas comunidades bajo el agua, situadas en partes bajas.

La limpieza de viviendas, edificios públicos y privados, industrias, fábricas, comercios, mercados, haciendas de ganado vacuno, carreteras, puentes y otro tipo de infraestructura dañada, marcha lenta porque las bandas que dejó Iota siguen causando lluvias en la región noroccidental.

Además, algunos de los damnificados de ciudades como San Pedro Sula, la segunda más importante del país, y su vecina de La Lima, que habían vuelto a sus casas y estaban afanados en limpiarlas, el sábado tuvieron que regresar a los albergues, ante el aviso de una nueva crecida de los ríos, por lluvias en el occidente.

Literalmente, a miles de hondureños les sigue lloviendo sobre mojado y son muchos los que a medida que ha ido bajando el agua, se han topado con la dura realidad de que de su casa solo quedaron escombros o un banco de lodo y basura.

AYUDA PARA LABORES DE LIMPIEZA

El sábado, una comisión oficial de alto nivel para la atención de la emergencia causada por las tormentas Iota y Eta en el extenso y fértil valle de Sula, inició con un plan de limpieza, fumigación, tareas de higiene y aseo general de las zonas afectadas en las que ya bajó el nivel del agua.

Para acelerar la actividad, el coordinador de la comisión, Mario Pineda, hizo un llamamiento a las empresas que quieran colaborar con las labores de limpieza, a que se sumen con volquetes y otro tipo de maquinaria.

Agregó que se ha emprendido la limpieza de calles y callejones de barrios, zonas residenciales, caseríos y aldeas donde hay muchas familias afectadas por los daños que dejaron los dos fenómenos naturales, y que varios alcaldes de la región del valle de Sula se han sumado al plan de trabajo.

“Este es el momento de salvar el valle de Sula. Hoy más que nunca hay que ser solidarios con las 125.000 familias que han sido afectadas”, enfatizó Pineda.

El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, quien hoy se trasladó al norte del país, dijo en San Pedro Sula que se está iniciando la segunda fase de la operación “No están solos”, que implica una larga jornada de limpieza de las miles de toneladas de lodo y todo tipo de basura que dejaron Iota y Eta, a la que se han sumados militares, policías y bomberos, entre otros.

Hernández señaló que ya se tienen localizados tres terrenos grandes en el sector entre San Pedro Sula y El Progreso para un proyecto de construcción de condominios en los que puedan vivir seguras muchas familias.

Añadió que la gente no puede seguir viviendo al nivel del cauce de los ríos porque siempre será afectada, y reiteró que también se iniciará un proyecto, que llevará varios años, para la construcción de 13 a 17 represas para que retengan el agua y eviten inundaciones severas en el valle de Sula cuando se produzcan huracanes, tormentas tropicales o cualquier tipo de fenómeno que deje muchas lluvias.

De al menos dos o tres represas, ya se cuenta con los estudios, según indicó Hernández.

Iota y Eta dejaron más de tres millones de personas afectadas en mayor o menor grado, nueve desaparecidas, al menos 91 muertos y pérdidas millonarias a la infraestructura y la fuerza productiva del país que aún no han sido cuantificadas, pero se podrían conocer dentro de unas tres semanas en un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

DENUNCIAN PRESUNTOS ATROPELLOS CONTRA DAMNIFICADOS

El sábado, algunos damnificados denunciaron que estaban siendo sacados de los albergues, sin precisar mayores detalles, lo que hoy reprochó el cardenal hondureño, Óscar Andrés Rodríguez, quien dijo que muchos son personas que “no tienen casas, ni adonde ir”.

Añadió que una casa no se construye por arte de magia y que los damnificados deben seguir recibiendo ayuda porque “el que sufre no puede esperar”.

Al respecto, el jefe de operaciones de la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), Marvin Aparicio, señaló que los albergues son cerrados cuando las familias y las autoridades han verificado que sí pueden regresar a sus hogares, lo que no ha resultado fácil para muchos de los afectados.

Agregó que en los albergues hay gente que entra y sale, dependiendo de la situación en sus comunidades, y que a aquellos que viven en sitios que no son seguros, se les recomienda que no salgan de los centros de protección en los que reciben asistencia.

Algunos damnificados que han hablado con periodistas han dicho que no quieren seguir en los albergues porque necesitan retomar su vida diaria y trabajar, y no pueden estar tanto tiempo en albergues debido a que tampoco es seguro, desde el punto de vista sanitario.

En efecto, fuentes médicas que están al frente de la pandemia de covid-19, que desde marzo afecta al país, consideran que los casos de contagios y muertes por esa enfermedad se estarían disparando por la imposibilidad de ejercer un riguroso control sanitario porque muchas personas se han olvidado del uso de mascarillas, como mínima protección.

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