Hermanas Mendoza:‘Somos sobrevivientes de cáncer’

0
238

•A las hermanas Mendoza, Mirna y Noelia, les hicieron mastectomía al cumplir 34 años de edad. Cumplen con sus citas médicas y aconsejan a sus hijas y amigas que se hagan exámenes de mama para prevenir lo que ellas vivieron.

Por Williams Viera | [email protected]

Winston-Salem.- Un total de 8.580 nuevos casos de cáncer de mama se van a registrar al finalizar el 2017 en Carolina del Norte mientras que 1.360 será la cifra de muertes por esa enfermedad, 22 por ciento de ellas serían de origen hispano.

La estadística, fría por demás, dice que 1 de cada 3 hispanos será diagnosticado con cáncer en su vida, pero “el más común entre las inmigrantes es el cáncer de seno”, según dijo Gloria Galiano, quien dirige un programa en ‘Cancer Services Prevention’ que tiene su sede, en 3175 Maplewood Avenue, en Winston-Salem.

Las hermanas Mendoza, nacieron en El Pitayo, Guerrero, México, y residen en el área del Triad desde hace 19 años.

Mirna, de 40 años de edad, y Noelia, de 38, fueron sometidas a una mastectomía, es decir, a cada una le extirparon un seno cuando habían cumplido 34 años.

“No nos sentimos menos mujeres, por el contrario, estamos muy fuertes. Dentro de la desgracia por el diagnóstico, no dejamos de ser mujeres afortunadas porque tuvimos la oportunidad de conocer a tiempo la amenaza y de disponer la opción de combatirla”, dijo Noelia con una sonrisa que le iluminaba el rostro.

Mirna, por su parte, comentó que dos de sus tías fallecieron en México, luego de padecer de  cáncer de mama.

“Eso sucedió cuando recién habíamos llegado a Winston-Salem”, dijo Mirna.

    

Dura experiencia

A pesar que conocieron la noticia de la muerte de sus tías, la vida transcurrió de manera normal para las hermanas Mendoza.

“No sabíamos lo que era el cáncer. Ni el significado de esa palabra. La conocimos cuando nos hablaron de la enfermedad de mi tía, quien tenía que desplazarse a otro lugar para que la atendieran porque no existía ningún centro médico especializado en nuestro pueblo y mucho menos, información al respecto”, dijo Mirna.

   Y es que Mirna, hace seis años, trabajaba en un restaurante como ‘dishwasher’. Un día, en el momento de acomodar una caja llena de platos para ponerla en la máquina lavadora, el brazo le hizo un movimiento extraño y se fue hacia atrás.

“En ese momento sentí que brotó una ‘bolita’ y pensé que era una vena que se había lastimado. Desde ese momento hasta el día que visité el médico transcurrieron dos semanas. El doctor Giovanny Libre me ordenó una biopsia. Tenía un quiste muy grande que resultó ser maligno, pero en mi interior no pensaba que se trataba de cáncer”, dijo Mirna.

Después de dos años que le practicaron la mastectomía, su hermana Noelia, en el momento que se bañaba se palpó un pequeño quiste en el pecho.

“Mirna y yo visitamos al médico. Le conté del historial de mi familia. Dos tías habían muerto de cáncer de seno y mi hermana apenas se recuperaba del mismo mal. Con estos antecedentes, pedí una cita en el hospital ‘Downtown Plaza’ y un oncólogo aconsejó que me hicieran un estudio genético. Y efectivamente, resultó un cáncer hereditario”, dijo Noelia.

El diagnóstico, según las hermanas Mendoza, impactó en toda la familia.

“Nosotros, los Mendoza, somos como 60 personas en Winston-Salem”, dijeron con una gran sonrisa, anticipando que ahora sus familiares están informados de la enfermedad y realizan medidas preventivas.

Tomando acción

Las autoridades de salud recomiendan comenzar a hacerse mamografías a mujeres de 40 años en adelante. Sin embargo, aquellas personas cuyas familias tienen historial de esta enfermedad deberán consultar con un médico y mantener un monitoreo constante.

En Winston-Salem, la organización Cancer Services es una agencia sin fines de lucro que puede ayudar a las personas diagnosticadas con cáncer a acceder a tratamientos y medicamentos. Usted puede contactar a esa agencia al (336) 760-9983.

Recuerde que tanto a Mirna como a Noelia les extirparon los tumores malignos y no tuvieron que pagar nada. El tratamiento ha sido gratuito, pero deben cumplir con las citas médicas cada año.

“Todavía no hemos sido dadas de alta, pero estamos felices. Somos sobrevivientes de cáncer de mama”, dijo Mirna.

Las hermanas Mendoza son una prueba fehaciente que las personas se caen, se levantan, convalecen, vuelven al trabajo y a la rutina de sus vidas. En pocas palabras, se vive si se detecta a tiempo.

Leave a Reply