Ciudad de México.- El consumo de grillos se perfila en México como una alternativa alimenticia por su alto contenido en proteína -superior al de la carne animal- en comunidades de bajos recursos con problemas de desnutrición.

Jessica Segovia, estudiante de Nutrición de la Universidad del Valle de México, apuesta por el consumo del grillo común argumentando que, por cada 100 gramos, el insecto aporta 69 gramos de proteína, mientras que el pollo y la res, en las mismas cantidades, aportan solo 22 gramos.

En términos medioambientales también el grillo resulta más óptimo frente a la res o el pollo pues en su producción no se daña el ecosistema, ya que los insectos “forman parte de una población grandísima y, de consumirlos, no existe apenas modificación”.

“La producción es más barata porque además se alimentan de residuos de vegetales por lo que el costo de mantenimiento es sumamente bajo”, aseguró.

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