Goro Miyazaki homenajea al “stop motion” en una cinta pionera para Ghibli

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JAPÓN ANIMACIÓN

Tokio, 28 abr (EFE).- Studio Ghibli estrena en cines su última película, “Earwig y la bruja”, una cinta pionera para el estudio con imágenes generadas por ordenador y en 3D, que homenajea a una de las técnicas de animación más artesanales, el “stop motion”, cuenta en una entrevista con Efe su director, Goro Miyazaki.

“Quería un nuevo desafío y pensé que sería bueno hacer algo nuevo en el estudio”, explica por videoconferencia Miyazaki desde la sede del estudio en Koganei, en el oeste de Tokio.

Antes de embarcarse en este proyecto, Miyazaki dirigió la serie de televisión “Ronja, la hija del bandolero” (“Sanzoku no Musume Ronya”, 2014), una coproducción de Ghibli y Polygon Pictures creada con CG con la que sintió “una nueva posibilidad para la animación” en el estudio que quiso explorar más detenidamente.

Ghibli ha coqueteado con los gráficos por ordenador (CG) en varias producciones, pero éste es su primer film desarrollado íntegramente con esta tecnología.

En total, 162 personas trabajaron en la animación (sin incluir la posproducción) en un proyecto que encontró más obstáculos de lo normal por la falta de familiaridad con la técnica, pero que superaron mediante el “ensayo y error”, dice Miyazaki, de 54 años e hijo mayor del influyente director de animación Hayao Miyazaki.

En otro movimiento inusual para el estudio, “Earwig y la bruja” fue concebida para televisión, donde se estrenó el pasado 30 de diciembre. El largometraje aterrizará en las salas de cine de Japón el 29 de abril y el día 30 en las de España, con algunos retoques de escenarios para adecuar su ritmo al del cine.

Pese a la elección de un formato muy tecnológico, la influencia principal del film es una de las técnicas más artesanales. “Lo que más me sirvió de inspiración fue el ‘stop motion’ de estudios como el británico Aardman o el estadounidense Laika”, señala el director.

“Earwig y la bruja” es una adaptación de la novela póstuma y homónima de la británica Diana Wynne Jones (1934-2011) y la segunda obra de la autora con la que trabaja el estudio, tras “El castillo ambulante” (“Howl’s Moving Castle”, 2004).

La trama gira en torno a Earwig, una huérfana de 10 años que desconoce que es hija de una bruja y vive feliz en un orfanato gracias a su habilidad para que los demás hagan lo que quiere. Un día es adoptada por un extravagante par de brujos, Bella Yaga y Mandrágora, cuyo mundo pondrá patas arriba.

ESTILO PROPIO

Entre la prensa especializada ha corrido tinta sobre la decisión de Miyazaki de usar CG y 3D, unas tecnologías con las que su padre se ha mostrado escéptico.

Goro asegura que el proyecto “tuvo una buena acogida entre todos los miembros del estudio, incluido Hayao Miyazaki. Todos me han dicho que ha quedado bien”, ríe.

El veterano director de 80 años es uno de los cofundadores de Studio Ghibli y es conocido por su meticulosidad, su gusto por involucrarse en los proyectos del estudio y la relación compleja con su primogénito, con quien ha llegado a ser muy crítico.

Goro reconoce sentir presión ante la estela de su progenitor, pero dice que ese sentimiento es inherente a cualquier director.

“Creo que en Ghibli cualquier director que no sea Hayao Miyazaki sentiría presión. Creo que es natural. Siento la presión como cualquier otro. Pero esto no necesariamente tiene que influir en el contenido de la película”, reflexiona el cineasta japonés.

“Hay veces en las que para hacer la película que uno quiere es mejor aceptar los consejos de Hayao y también hay veces en las que es necesario rechazarlos”, continúa.

Pero con “Earwig y la bruja” dice haber tenido total libertad. “No tuve esa influencia ni presión porque casi no vino al sitio de producción, ya que era en 3D y CG”, contesta en tono distendido.

GHIBLI PARK

Goro Miyazaki se estrenó como director con “Cuentos de Terramar” (“Tales from Earthsea”, 2006) y también ha dirigido el film “La colina de las amapolas” (“Kokuriko-zaka kara”, 2011), pero su desarrollo como cineasta fue fortuito y surgió de una propuesta del productor Toshio Suzuki cuando ya llevaba varios años vinculado al estudio.

Su entrada en Ghibli se produjo por el Museo Ghibli, inaugurado en 2001, y donde desplegó su formación como paisajista.

Mientras continúa la promoción de “Earwig y la bruja”, permanece al frente de otro proyecto que le devuelve su faceta arquitectónica, el Ghibli Park, que se está construyendo en el terreno forestal del pueblo de Nagakute donde se celebró la Expo de Aichi 2005.

“Aunque se llame Ghibli Park, no hay vehículos ni atracciones. La imagen es un concepto intermedio entre un parque convencional y uno temático”, explica Miyazaki. “Básicamente es un parque público y en el interior de este bosque verde se van a diseminar en distintos puntos instalaciones inspiradas en las obras de Ghibli”, añade.

Sobre el futuro, el director señala que hasta que no termine sus tareas pendientes, le resulta complicado pensar en otra película.

En lo que respecta al último trabajo en desarrollo del estudio del que se tiene constancia, “Kimitachi wa Do Ikiru ka” (“¿Cómo vivís?”), que está dirigiendo su padre, Miyazaki dice que avanza con calma.

“Hace poco el productor dijo que llevará otros tres años. El año pasado también dijo que tardaría tres años y hace dos, también”, responde entre risas.

María Roldán y Yoko Kaneko