Gali proseguirá su recuperación en Argelia, país que opta por el silencio

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MARRUECOS ESPAÑA

Argel, 2 jun (EFE).- El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y líder del Frente Polisario, Brahim Gali, retornó a Argelia esta madrugada para proseguir con su recuperación en un hospital militar de este país, que se mantiene en silencio y considera la crisis un asunto bilateral entre España y Marruecos, confirmó hoy a Efe un alto responsable del Polisario.

Gali, de 71 años, salió de la ciudad española de Pamplona en torno a la 1.30 de la madrugada (11.30 gmt) a bordo de un avión civil francés fletado por Argelia, principal defensor de la causa saharaui, y aterrizó dos horas después en un aeropuerto militar desde donde fue trasladado a un centro médico para proseguir con el tratamiento de las secuelas causadas por la covid-19, explicaron las fuentes.

“Ha llegado sano y salvo y tras demostrar que está dispuesto a cumplir y respetar los procesos judiciales”, agregó el alto responsable, que insistió en que toda la crisis desatada desde su traslado a España el pasado 18 de abril “ha sido un fracasado intento de Marruecos por fabricar un conflicto”.

“La verdadera cara de Marruecos ha quedado al descubierto a los ojos del mundo. Los saharahuis vamos a seguir con la misma determinación y valentía que nuestro presidente ha demostrado en la lucha por nuestros derechos”, agregó la fuente, que pidió no ser identificada.

Gali, que fue ministro de Defensa durante la mayor parte de la guerra con Marruecos y Mauritania (1975-1991) asumió el poder en 2016 tras la muerte del histórico Mohamed Abdelaziz, fundador de la RASD -reconocida por decenas de países y organismos internacionales- y promotor del alto el fuego firmado en 1991 bajo auspicio de la ONU.

El citado pacto, con el que Gali se mostró reticente, incluye la celebración de un referéndum de autodeterminación que no se ha celebrado aún por desavenencias en el censo y los obstáculos de Rabat, que en 2018 anunció que solo está dispuesto a negociar una posible autonomía.

El líder del Polisario regresó a Argelia, donde fue embajador y tiene una muy estrecha amistad con su cúpula militar, tras declarar ante el juez español Santiago Pedraz por dos querellas interpuesta contra su persona y otros responsables saharauis por presuntos delitos de lesa humanidad, tortura y represión de opositores saharauis en los campamentos de refugiados.

El togado decidió no imponer medidas cautelares pero pidió a Gali que se mantenga localizable por si el proceso o la Justicia le requieren.

TENSIÓN CRECIENTE

La tensión entre Marruecos y el Frente Polisario aumentó el pasado octubre después de que el Ejército marroquí penetrara en la zona desmilitarizada de Guerguerat, que separa Mauritania de los territorios ocupados por Rabat en la antigua colonia española del Sahara Occidental, para dispersar a un grupo de activistas saharauis que bloqueaban la ruta para denunciar su uso comercial.

Un días después, Gali denunció “la agresión”, anunció la ruptura del acuerdo de alto el fuego y ordenó a las fuerzas saharauis emprender acciones de hostigamiento militar contra posiciones marroquíes a lo largo del muro de Seguridad construido en el desierto -el más largo del mundo-.

Desde entonces, el Frente Polisario emite partes diarios de guerra con detalles precisos de las acciones y los lugares en los que han tenido lugar, entre el silencio de Rabat.

Activistas saharauis en las áreas ocupadas por Marruecos desde 1975 denuncian, por su parte, un incremento del acoso, las detenciones y las supuestas violaciones de los derechos humanos por parte de fuerzas de Seguridad marroquíes en ciudades como el Al Aaiun o Bujador.

SILENCIO DE ARGELIA

Desde el estallido de la crisis, Argelia -rival de Marruecos en la región- se ha mantenido igualmente en silencio, pese a que ha reforzado su despliegue militar en las regiones próximas a Marruecos y a los campos de refugiados en los que viven desde hace más de 45 años miles de saharauis.

El régimen argelino, que defiende el referéndum de autodeterminación propuesto por la ONU, no se ha pronunciado en público ni sobre las acciones de hostigamiento del Polisario -que tácitamente parece apoyar- ni sobre la crisis diplomática abierta entre España y Marruecos por el traslado de Gali, que considera una cuestión bilateral.

A pesar que ha sido parte importante en el mismo al gestionar el viaje y proveer al líder del Polisario de la identidad y el pasaporte con el que entró y salió de España.