México.- Casi 12 años después de abandonar la residencia presidencial de Los Pinos, Vicente Fox, quien puso fin a siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se niega a desaparecer de la esfera pública con constantes mensajes que tratan influir en la política de México.

Sus maneras campechanas, su aspecto de ranchero y sus excesos verbales fueron motivo de alabanzas y críticas durante su mandato como gobernador de Guanajuato (1995-1999) y como presidente de México (2000-2006), el primero del conservador Partido Acción Nacional (PAN) tras 71 años ininterrumpidos de mandatarios priistas.

Lejos de asumir un bajo perfil de expresidente, Fox quiere mantener un papel protagonista e influir en la campaña de las presidenciales del 1 de julio; y con ese fin, usa todos los medios de que dispone, desde programas de televisión, a la publicación de libros o su cuenta de Twitter.

Su red social se ha convertido en un azote constante contra el candidato izquierdista López Obrador, que lidera las encuestas en la campaña presidencial del 1 de julio, a quien llama “Lopitos” con tono despectivo e incluso no duda en insultarle: “Uleroooo!! Uleroooo!!! Ulerooooooo!!!”.

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