Por Williams Viera | [email protected]

Después de que se autorizaron abrir playas y que empezó a ‘normalizarse’, en parte, lo que es la vida cotidiana en Estados Unidos con el único objetivo de proteger la economía en vez de ser primero la salud o la vida de la gente para la clase política, el número de infectados con el Covid-19 va en aumento.

Ese es el primer punto en que los de a pie han pasado por alto desde tiempo inmemorial. Los políticos, a través de la historia, han demostrado que se olvidan de quienes los eligen en las urnas y ya en el poder sólo piensan en sus propios intereses.

Pero, el común de la gente también va en contravía de órdenes gubernamentales y médicas que son sencillas y vitales para que conserve la salud como es la prevención. Y en este caso es el uso de la máscara y de los guantes en el instante que se visita un lugar para comprar, por ejemplo, repuestos de vehículos o comida.

Sin embargo, lo más grave, de acuerdo con información suministrada por Reina Rodríguez, integrante del Departamento de Salud del Condado de Forsyth y quien, en una de sus funciones, debe recorrer en compañía de una enfermera diferentes sectores de Winston-Salem, pero especialmente, en donde vive la comunidad hispana para informarle del peligro existente con el ‘enemigo invisible’ y las respuestas la dejan, por decirlo así, con la boca abierta.

“Esto del virus es un cuento. Es obra del gobierno para dominarnos y no dejarnos salir”, dicen algunos mientras otros aseguran que “todo está normal y más ahora que abrieron las playas”.

Poco cuidado
Lo curioso es que el público, en las playas, en ningún momento conserva la distancia física y por el contrario, comparte el lugar que sea, amontonados y sin la previsión recomendada mientras las autoridades brillan por su ausencia, pero esto es comprensible por una acción de sobrevivencia para evitar el contagio.

A medida que los estados abren sus economías, los expertos sanitarios advierten sobre la posibilidad de una segunda ola de infecciones en las próximas cuatro semanas, según un equipo de investigación que utiliza datos de teléfonos celulares para rastrear la movilidad social y pronosticar la trayectoria de la pandemia.

De igual manera, se conoció que un estudio dice que el distanciamiento físico, como debe llamarse de acuerdo con la sociología, en vez de ‘distanciamiento social’, si se hubiese emprendido una semana antes pudo salvar 36.000 vidas estadounidenses.

En momentos en que la cifra de muertos en Estados Unidos se acerca a 100.000, según información oficial dada a conocer el pasado viernes 22 de mayo, las personas infectadas supera el 1.600.000 y ese número sigue en aumento.

Reapertura peligrosa
En Carolina del Norte, el 9 de mayo, se abrieron los centros comerciales y hasta ese día se tenían 10.000 contagiados y 12 días más tarde esa cantidad se encuentra por encima de 20.000. Eso demuestra lo que se denomina ‘indisciplina social’.

En Florida ocurre algo similar. De 39.000 casos se pasaron a 50.000 infectados, de acuerdo con las autoridades sanitarias; mientras que en Carolina del Sur el tema de contagiados, en los últimos días, no ha sido de alarma y más o menos sus cifras rondan en lo previsible.

Hasta hace 12 días, en Carolina del Sur, las personas infectadas superaban los 6.000, pero ahora se encuentran por encima de los 10.000.

¿Qué nos pasa?
Si se analiza el comportamiento de la gente en medio de la pandemia, encontramos que la mayoría le importa un comino si infecta al vecino, al amigo, a la esposa, al compañero de trabajo o si se contagia.

Esa situación se asemeja a la que se vivió en el inicio de la pandemia del Sida en 1981 cuando las personas que tenían el VIH decidían regalar ‘el virus’ porque se traumatizaban y creían que era la forma de tomar venganza por lo que les sucedió. Ese tipo de acción se le considera un delito dentro del ordenamiento jurídico en algunos países, incluido Estados Unidos.

Una de las cosas que se ve es que ‘la encerrona’ ha llevado a la gente a realizar fiestas de diferente índole, en casas y apartamentos, pero sin tener en cuenta las directrices relacionadas con la prevención sanitaria de usar tapabocas, de lavarse las manos y sobre todo, de tener el distanciamiento físico de seis pies mientras bailan, conversan o comparten un cigarrillo de marihuana.

En High Point, según las autoridades, los teléfonos de la policía repican y reciben quejas de vecinos de apartamentos denunciando las fiestas debido al elevado volumen de la música.

“Llegamos a esas unidades, apagan las luces y 15 minutos más tarde otra vez se enciende la rumba. Ese tipo de fiestas se registran con hispanos, afroamericanos o blancos y es de todas las edades, de jóvenes, adultos y en ocasiones, mayores”, han expresado los uniformados.

Lo descrito por la policía de High Point, Condado de Guilford, también se registra en Charlotte, en Durham o en otra ciudad de Carolina del Norte; pero igual ocurre en Jacksonville, Florida; o en Columbia, Carolina del Sur.

Lo anterior es simplemente una verdad de lo que acontece con las diferentes comunidades debido a la permanencia en la casa, pero que en realidad, de puertas para adentro, se registra todo tipo de actividades que nada tienen que ver con la prevención de salubridad recomendada para evitar con ello el aumento de contagios y por consiguiente el creciente número de muertos.

Costos por el coronavirus   

  • En el caso de la enfermedad que produce el coronavirus los costos varían si una persona llega a necesitar el uso de un ventilador para respirar.
  • La utilización del artefacto referido puede ser de hasta $88,114 por solo 96 horas (4 días) de uso.
  • Sin embargo, hay que precisar que el costo de los servicios médicos no es el que paga una persona de su bolsillo.
  • Un paciente con seguro médico pagaría, por la atención, entre $1.300 y $1.464 en promedio. Lo anterior, sin contar costos extras o recibos sorpresa por alguna atención que no estaba incluida en los planes de salud, además de que los costos pueden aumentar debido a la actual situación sanitaria.
  • Entonces, la pregunta es sencilla: ¿por qué la ‘indisciplina social’ si los gastos son altísimos por la atención médica?

Alarma por salud de los niños

Los departamentos de salud y servicios humanos han encendido la alarma con respecto a la salud de los niños debido a la pandemia del Covid-19 y que podría desencadenar en un mal llamdo MIS-C que produce fiebre. Es decir, temperatura de 100.4 grados F o 38.0 grados C o más y que dura varios días. De igual manera, los padres y madres de niños y niñas deben tener en cuenta las siguientes manifestaciones en la salud de sus hijos:

  • Irritabilidad o disminución de la actividad.
  • Dolor abdominal sin explicación.
  • Diarrea, Vómito, Salpullido.
  • Conjuntivitis (ojos rojos o rosados)
  • Perdida del apetito.
  • Labios rojos y agrietados o lengua roja semejante a una fresa.
  • Manos y pies hinchados que pueden estar rojos.
  • En tal situación se le recomienda a los padres o madres que llamen al médico de su hijo o hija de inmediato y si ve que está gravemente enfermo, llévelo a urgencias o llame al 911.
  • MIS-C no es contagioso, pero los niños con estos síntomas pueden tener COVID-19 u otra infección que puede ser contagiosa.

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