FAMILIA IBARRA CONQUISTA “EL CERRO GRANDE”

Llegaron a Estados Unidos como todos los inmigrantes y después de 30 años tienen una cadena de restaurantes con el típico sabor a México.

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Fernando Soto | Nuestro Estado

“Chimichangas, una de pollo, una de carne, extra cheese dip arriba, con un arroz al lado”. Rápido y sin pensarla es como dictó una orden especial Emmanuel Ibarra, para el cliente: Juanito.
Emmanuel, es parte de la exitosa familia Ibarra en el este de los Estados Unidos e hijo de Manuel, que a los 15 años de edad comenzó trabajando en los campos de California. Seis años después, se mudó hasta la costa opuesta de la Unión Americana.

PROPUESTA
Manuel tenía familia en Chapel Hill, Carolina del Norte, quien le abrió las puertas a la industria restaurantera del área. Llegando al estado, empezó desde abajo limpiando mesas, enrollando cubiertos, y después de mesero.
Poco tiempo después un familiar, Rigoberto Ibarra, le propuso un concepto de restaurantes que en poco tiempo sería el patrimonio de varias generaciones.
Emmanuel dijo que en ese entonces su papá y un tío fueron a buscar “nuevas ubicaciones para expandirse”. El tío Javier, llegó a Jacksonville y Manuel a Wilmington, ambas ciudades en Carolina del Norte.

INICIOS
En enero de 1991 se abrió el primer restaurante en el área de Wilmington, conocido como ‘El Cerro Grande de la Playa’.
A menos de un año de ese comienzo, los Ibarra dieron un plan ambicioso y abrieron una segunda ubicación en 17th St, frente al hospital.
Salvador Ibarra, otro hijo de Manuel, dice que siempre han estado “fuertes y unidos’’.
La fuerza y unión necesaria es la que han tuvieron Manuel y su esposa Olga, para criar a sus dos hijos recién nacidos mientras trabajaban para forjar una empresa de familia.

NACE ‘CERRO GRANDE’’
Actualmente la marca de ‘Cerro Grande’ se estrecha a lo largo de Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur, tradición que ha sido compartida por tíos y primos, junto a sus trabajadores y clientes por los últimos 30 años.

Los hijos de Manuel atribuyen el logro alcanzado, no solo a lo duro que trabajaron sus padres y tíos, sino también a los trabajadores que han estado ahí por décadas.

Victor, quien lleva casi 30 años trabajando para la familia Ibarra, es cocinero de uno de los establecimientos.
“Prácticamente es parte de nuestra familia, porque nosotros lo conocemos desde niños. Muy dedicado a su trabajo”, expresó Emmanuel, al referirse a la labor de su antiguo empleado.

PANDEMIA
Los Ibarra tampoco se pudieron salvar de los cierres temporales por las Ordenanzas Ejecutivas en Carolina del Norte para evitar la propagación del coronavirus. “Al principio fue difícil para reinventarse”, dijo Emmanuel.

“El 17 de marzo de 2020 nos dijeron que solo íbamos a ofrecer servicio para llevar (To-Go) y tuvimos que cambiar todo el servicio”, indicó. Poco a poco fueron encontrando el ritmo que los ha mantenido a flote durante la pandemia.

Los hermanos Ibarra están conscientes que para otros negocios no ha sido fácil durante este tiempo crítico, por lo que decidieron hacer un servicio social y regalar comidas a otras empresas una vez al mes.

HUMILDAD
Emmanuel y Salvador mantienen los pies en la tierra y con la humildad que los caracteriza, tienen buenos comentarios de sus fieles clientes y de quienes lo visitan por primera vez, al tiempo que destacan el empeño que ponen en sus tareas todo el personal.

“Si tienen una idea sáquenla. Así empezó mi papá, que sin saber inglés y nada de comidas, salió adelante porque tenía un sueño”, finalizó Emmanuel.

En 2021 celebran su 30 aniversario
En Wilmington tienen:
3 locales
‘Cerro Grande’
2 taquería ‘Arrieras’
1 ‘Zócalo Street Food’
Sortean cada mes tarjetas de regalos por $100 a través de su cuenta en Instagram: MyElCerro