Familia en EE.UU. de un conocido disidente cubano dice que desconoce su paradero

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CUBA PROTESTAS

Washington, 12 jul (EFE).- Luis Enrique Ferrer, hermano del disidente José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), dijo este lunes que desconoce el paradero del opositor, quien el domingo se sumó a las manifestaciones que tuvieron lugar en la localidad de Santiago de Cuba, donde reside.

Ferrer aseguró a Efe que en la noche del domingo les confirmaron que su hermano y otros de los manifestantes “todavía no regresaban y no se sabía en dónde estaban”.

“Me avisaron que no aparecían los que habían salido a manifestarse, empezando por José Daniel, su hijo y los otros activistas nuestros. No aparecían ninguno, es decir que no sabían nada de ellos”, subrayó.

José Daniel Ferrer, de 50 años y quien es uno de los disidentes cubanos con mayor proyección internacional, pasó casi ocho años en prisión como parte de los 75 opositores encarcelados en la “Primavera Negra” de 2003, en su caso por ser uno de los promotores del Proyecto Varela, liderado por el fallecido disidente Oswaldo Payá.

Luis Enrique Ferrer, quien es el representante fuera de Cuba de la Unpacu, alertó que tampoco tienen noticias de Yolanda Carmenate, madre de Cristian Pérez Carmenate, quien también hace parte de esa organización.

El disidente pidió el respaldo internacional para Cuba.

“Lo que necesita el pueblo de Cuba es solidaridad, respaldo, que somos seres humanos y queremos vivir en libertad y con derechos, no como estamos viviendo oprimidos”, se lamentó Luis Enrique, que en 2010 fue liberado después de permanecer siete años y diez meses en prisión y fue “desterrado” a España.

Ferrer lideró en noviembre de 2019 una protesta frente a la embajada de Cuba en Washington para reclamar entonces la libertad de José Daniel -encarcelado un mes antes-, una causa que fue respaldada en febrero de 2020 por el entonces secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo. La liberación tuvo lugar en abril de 2020.

Las protestas, las más fuertes que han ocurrido en Cuba desde el llamado “maleconazo” de agosto de 1994, se producen con el país sumido en una grave crisis económica y sanitaria, con la pandemia fuera de control y una fuerte escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos, además de largos cortes de electricidad rutinarios.