Expresidente maldivo Mohamed Nasheed resulta herido en un atentado con bomba

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MALDIVAS ATENTADO

Malé, 6 may (EFE).- El exmandatario maldivo Mohamed Nasheed, que ocupa el cargo de presidente del Parlamento, resultó herido este jueves en un atentado con bomba cuando se dirigía a su vehículo en Malé, y su estado es “estable”, informaron las autoridades.

La explosión se produjo a última hora de la tarde en el área capitalina de Neeloafaru Magu, cuando Nasheed, el primer presidente elegido democráticamente en Maldivas, abandonó su vivienda y se dirigía a su vehículo, aparcado en el exterior.

“El presidente del Parlamento, Mohamed Nasheed, ha sufrido heridas tras una explosión en Neeloafaru Magu en Malé y actualmente está recibiendo tratamiento en el hospital ADK”, informó la Policía de Maldivas en un mensaje en Twitter.

La Policía se encuentra en estos momentos desplegada en la zona y en el mensaje pidió a los ciudadanos que “se abstengan de ir a esa área por ahora”.

Según el parte del hospital ADK, el expresidente fue llevado al centro sanitario hacia las 20.30 (15.30 GMT) “con múltiples heridas” y está siendo tratado “por un equipo médico multidisciplinario”.

“En este momento sus signos vitales son estables”, reveló.

La Fuerza Nacional de Defensa de las Maldivas informó en Twitter que el atentado se produjo al ser detonado un artefacto explosivo en el momento en el que expresidente se disponía a entrar en su vehículo y que, además de Nasheed, tres guardaespaldas resultaron heridos, aunque uno ya ha sido dado de alta.

Según la información inicial de los medios locales Sun y Raajje, entre los heridos también habría un extranjero, algo que también corroboró a Efe un testigo.

“Me encontraba en casa cuando escuché una fuerte explosión. Corrí hacia la calle principal y vi al que creo que era su guardaespaldas cerca de su coche y a un blanco (extranjero) tirado en el suelo. El presidente estaba subiendo a una ambulancia”, explicó a Efe el testigo Mohamed Ramiz.

Imágenes del atentado mostraron motocicletas tiradas en el suelo y dañadas, que se encontraban aparcadas cerca del vehículo de Nasheed, además de cristales rotos en una tienda por el impacto de la explosión, mientras se escuchaban gritos y alboroto en la zona.

OBJETIVO ISLAMISTA

Aunque la explosión no ha sido reivindicada, Nasheed había estado en el punto de mira de los extremistas islámicos en el pasado, que lo consideran un enemigo del Islam por sus ideas liberales.

El presidente maldivo, Ibrahim Mohamed Solih, confirmó en Twitter que Nasheed está recibiendo tratamiento en el hospital ADK “tras resultar herido por una explosión en el exterior de su residencia”, y subrayó que están tratando “este asunto con la mayor seriedad”.

Los mensajes de condena fueron inmediatos en las redes sociales, como el de la ministra de Defensa, Mariya Didi, que afirmó que “el despiadado ataque de esta noche (…) muestra un desprecio total por la dignidad humana en medio de una intensa pandemia, especialmente durante los últimos días del mes sagrado de Ramadán”.

También el ministro de Educación Superior de Maldivas, Ibrahim Hassan, condenó “enérgicamente el ataque terrorista” contra Nasheed, y remarcó que “este ataque debe investigarse de manera prioritaria y los responsables deben comparecer ante la Justicia”.

Las muestras de indignación también llegaron desde los representantes para Maldivas de la Unión Europea, la ONU o Estados Unidos, además del ministro de Exteriores indio, S. Jaishankar, que mostró en Twitter su “profunda preocupación por el ataque” contra Nasheed. “Sé que nunca será intimidado”, dijo.

A finales de 2018, tras dos años en el exilio, Nasheed volvió al archipiélago poco después de que el Tribunal Supremo ordenase retrasar la implementación de una condena en su contra por la detención ilegal de un juez durante su mandato y semanas después lo absolvió de los delitos.

Nasheed, que había sido elegido presidente en 2008, se vio obligado a renunciar en 2012 y en 2015 fue condenado a trece años de prisión aunque, después de pasar casi un año encarcelado, en enero de 2016 obtuvo un permiso para viajar por razones de salud a Londres, donde más tarde obtuvo asilo político.