Experto pide priorizar la dimensión humana para lograr la sostenibilidad agrícola

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AMÉRICA AGRICULTURA

San José, 21 abr (EFE).- El premio mundial de Alimentación 2020, el científico Rattan Lal, afirmó este miércoles que la sostenibilidad agrícola solo será posible si se pone en primer plano la dimensión humana y social.

“El desarrollo sostenible implica que las personas estén mejor desde un punto de vista ético y moral. La estabilidad política y la sostenibilidad ambiental van de la mano. Es por eso que debemos atender y cuidar nuestros recursos naturales”, expresó Lal, también profesor de la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos.

El científico, considerado la mayor autoridad mundial en ciencias del suelo, estableció una relación directa entre degradación ambiental, deterioro de las condiciones de vida y pobreza crónica, y advirtió que si no se abordan los temas humanos y sociales de la actividad agrícola, no hay sostenibilidad económica ni política posible.

Lal expresó su visión durante una conferencia magistral virtual organizada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con sede en Costa Rica, y La Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, en la que participaron unos 3.000 asistentes de varios países latinoamericanos, entre ellos formuladores de políticas, investigadores, especialistas de instituciones públicas y privadas, docentes y estudiantes de universidades.

El científico también se refirió a la necesidad de llevar adelante políticas públicas que recompensen a los agricultores familiares, a quienes considera como los sostenes de la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe por los servicios ambientales que prestan con su actividad.

“A los pequeños agricultores debe pagarse 120 dólares por cada hectárea en la que se retiene una tonelada de carbono. Esa cifra no se basa en los precios de mercado, sino en la contribución social que hace el suelo. Los agricultores familiares no pueden seguir siendo de segunda. Es muy importante que los recursos lleguen a manos de los pequeños agricultores, para que salgan de la pobreza y sean empoderados”, dijo.

Lal forma parte de la iniciativa Suelos Vivos de las América, impulsada por el IICA y el Centro de Manejo y Secuestro de Carbono (C-MASC) de la Universidad Estatal de Ohio, que tiene como objetivo avanzar hacia la recuperación de los suelos en América Latina y el Caribe.

“La salud de los suelos es el corazón de la agricultura; sin salud de suelos la agricultura no puede florecer y la agricultura, por supuesto, es el corazón del bienestar humano desde todos los aspectos. Si se mejora la calidad del suelo eso automáticamente lleva a una mejoría de la salud de los animales, las personas, de los ecosistemas y de los procesos planetarios”, concluyó Lal.

El director general del IICA, Manuel Otero, enfatizó en que la transformación de la agricultura en una actividad que se desarrolla en armonía con el ambiente es un camino irreversible.

“Es preciso frenar el deterioro del recurso suelo que ya afecta seriamente la productividad de nuestras principales cadenas productivas. Sin suelos vivos y sanos será utópico pensar en los saltos de productividad que son necesarios mirando al 2050. Es imprescindible una relación mucho más armónica y sinérgica con el medio ambiente; este tema ya no es más negociable”, manifestó Otero.