Exoneran a 4 afroamericanos condenados injustamente por violación en 1949

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Miami, 22 nov (EFE).- Los llamados “Groveland Four”, cuatro afroamericanos condenados injustamente por una denuncia de una joven blanca que dijo haber sido violada en 1949, fueron exonerados de toda culpa a título póstumo por decisión de un juez de Florida, informaron medios locales.

Ernest Thomas, Samuel Shepherd, Charles Greenlee y Walter Irvin ya habían sido perdonados en 2019 por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, pero la decisión judicial va más allá pues invalida todo lo actuado en relación al caso a fines de los años 40 y 50.

La exoneración, que era reclamada por las familias de los “Groveland Four” y organizaciones civiles, fue planteada a la justicia el mes pasado por el fiscal estatal William Gladson.

El gobernador republicano y el Consejo Ejecutivo de Clemencia del estado habían aprobado en 2019 por unanimidad conceder un perdón oficial póstumo a los cuatro, al reconocer que su caso tuvo un sesgo racista y estuvo plagado de irregularidades.

En 2020 DeSantis asistió a la inauguración en la ciudad de Groveland (centro de Florida) de una placa con las fotos de los “cuatro” y la leyenda: “La brutalidad e injusticia que sufrieron estos hombres resultó en la muerte injusta de Thomas y Shepherd y en los encarcelamientos injustos de Irvin y Greenlee”.

Los hechos se produjeron en 1949 en el condado de Lake (centro de Florida), donde una chica blanca de 17 años dijo que había sido violada.

Poco después tres jóvenes afroamericanos fueron arrestados y golpeados y un cuarto, Thomas, logró escapar, lo que desató una cacería humana de más de un millar de hombres.

Finalmente, encontraron a Thomas durmiendo bajo un árbol y le descerrajaron allí mismo cuatrocientos tiros, según medios locales.

Al mismo tiempo, una turba enardecida se dirigió hacia un vecindario de población afroamericana y prendió fuego a varias viviendas, un disturbio que tardó días en sofocarse.

Tres de los arrestados, Greenlee, Irvin y Shepherd, fueron condenados a pesar de que las pruebas aportadas resultaban dudosas y el dictamen de un médico sostenía que la adolescente probablemente no había sido violada.

Greenlee fue condenado a cadena perpetua y Shephered e Irvin a muerte.

En 1951, poco después de que un juez del Tribunal Supremo de Florida ordenara un nuevo juicio, el entonces alguacil del condado Lake, Willis McCall, disparó a Irvin y Shepherd con el argumento de que habían tratado de escapar cuando les transferían a otra prisión.

Shepherd murió e Irvin recibió un tiro en la nuca del que sobrevivió, pese a que una ambulancia se negó a trasladarle a un hospital porque era afroamericano.

Irvin quedó en libertad condicional en 1968 y fue hallado muerto en su automóvil un año después. En cuanto a Greenlee, las autoridades le concedieron la libertad bajo fianza en 1960 y falleció en 2012.