España se olvida de sus héroes

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ESPAÑA SANITARIOS

Madrid, 17 nov (EFE).- Lejos quedan ya las ocho de la tarde, el momento en que los españoles salían a los balcones a aplaudir a sus sanitarios cuando intentaban frenar la pandemia. Los entonces héroes se enfrentan ahora a condiciones laborales inestables y a la no renovación de sus contratos, como ya han sufrido 14.000 profesionales que lucharon contra la covid-19, según datos sindicales.

Sucede en varias regiones españolas, donde estos trabajadores del sector de la Sanidad han visto que sus contratos de apoyo a la pandemia no han sido revalidados a estas alturas de año y otros miles que acabarán el 31 de diciembre, cuya cifra total es “imposible” de recabar por falta de información pública, de acuerdo a lo denunciado por los sindicatos médicos.

Parte de esas contrataciones pertenecen a un conjunto de contratos temporales que no llegan a formalizarse nunca e impiden que los centros de salud reciban más presupuesto, explica a EFE Víctor Jiménez, presidente de la Asociación Madrileña de Enfermería Independiente.

Estos sanitarios “se sienten maltratados, no valorados y frustrados”, señala el responsable del área de Salud del sindicato Comisiones Obreras en la región de Andalucía, José-Pelayo Galindo, donde, según denuncia, se ha dejado de renovar a 8.000 trabajadores de los 20.000 contratados para la pandemia.

Galindo dice que estos sanitarios esperaban que las administraciones valoraran “el duro esfuerzo” de la pandemia, cuando “sin protección”, en los primeros momentos de la crisis sanitaria, estuvieron “dando el callo”, pero ahora ven que “se les pone en la calle”.

FALTA DE GRATITUD Y ERROR DE PLANIFICACIÓN

Para el sindicalista estos “despidos encubiertos” simbolizan la “falta de gratitud” del Gobierno regional andaluz hacia los trabajadores sanitarios “que lo han hecho todo” por sus pacientes, y a su vez un “error de planificación” cuando parte de Europa se enfrenta a una nueva ola de covid-19.

“La covid ha provocado largas listas de espera, patologías crónicas y nuevas demandas que habrá que atender, además de la ola de gripe que viene”, adelanta.

A su juicio, no renovar estos puestos denota “una falta de previsión absoluta” que conllevará en los próximos meses que las administraciones “corran a buscar profesionales” que ya no estén en el sistema.

Para Jiménez, el caso madrileño es similar y duda que los sanitarios que no están siendo renovados vayan a pasar mucho tiempo desempleados: “se les va a cesar para volver a ser temporales que es lo que son, lo que han sido y lo que serán, siempre estamos con las mismas cifras, no se contrata pero no se puede despedir más, las plantillas están bajo mínimos y lo que hacen es cambiar el nombre a los contratos”.

UN SISTEMA DEBILITADO QUE PODRÍA FORTALECERSE

Jiménez lamenta que ni siquiera las jubilaciones se suplan y recuerda que “aún hay muchos sanitarios de baja por covid”, así como “en atención primaria por depresión y ansiedad, miles que no se cubren”: “las necesidades de personal son exactamente las mismas, pero no se contrata a nadie”.

Javier Padilla, médico y diputado de Más Madrid (izquierda) en la región de Madrid, refuta esta versión aunque cree que la pandemia podría conllevar aspectos positivos para el sistema de salud público si las renovaciones de contratos superan a los índices previos.

“En la pandemia nos acercamos a lo que deberíamos tener en condiciones normales, ya que normalmente la situación de Madrid es muy mala”, dice Padilla, quien considera que la diferencia entre renovaciones y fin de contratos supondrá “una pequeña subida en el escalafón”.

Aún así, demanda que no se gobierne “a golpe de shock” sino bajo una “planificación” que tenga en cuenta las necesidades de la población, algo que no cree que vaya a suceder a corto plazo: “las condiciones laborales no han mejorado, seguiremos viendo fugas de trabajadores”.

Entre toda esta situación, los sanitarios toman diferentes vías: hay quienes se trasladan a otras regiones, los que se marchan al extranjero o al sistema privado e incluso quienes se toman un descanso. También están los que solo pueden esperar y confiar en la renovación a partir de 2022, aunque no sepan qué pasará.

“Nuestro jefe de urgencias nos dice que ha pedido la renovación del 100 % pero que aún no sabe nada, tenemos que aguantar, pero no creemos que vaya a pasar”, cuenta una médica madrileña que prefiere quedar en el anonimato por posibles represalias.

En el equipo de urgencias de su centro hospitalario, de los 32 trabajadores, 11 son de refuerzo para la pandemia: “es imposible cargarse a todos porque el sistema dejaría de funcionar, algunos eran previamente temporales y volverán a serlo, pero estamos a dos meses y, como siempre, no sabemos nada”.

Macarena Soto