España dice que su política sobre el Sáhara “no ha cambiado ni va a cambiar”

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ESPAÑA MARRUECOS

Madrid, 9 jun (EFE).- La ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, subrayó este miércoles que la posición de España sobre el Sáhara Occidental es “constante, no ha cambiado y no va a cambiar”, y se basa en el multilateralismo, el respeto de las normas internacionales y las resoluciones de la ONU.

La ministra respondió así en el Congreso a preguntas de la oposición sobre la crisis con Marruecos, país que ha asegurado que el detonante de la misma ha sido la “indefinición” de España sobre el Sáhara.

González Laya recordó que la política española sobre el Sáhara es una política de Estado desde hace años y que fue refrendada a principios de marzo pasado en una moción apoyada por ocho grupos parlamentarios en el Senado, incluido el conservador Partido Popular (PP), la principal fuerza opositora.

Entonces, los partidos instaron al Gobierno español, que dirige el socialista Pedro Sánchez, a que “apoye y facilite”, tanto en las Naciones Unidad como la Unión Europea, “una solución política conforme al Derecho internacional y las resoluciones de la ONU”. Y esa es la política “que vamos a seguir”, dijo González Laya hoy.

Según el PP, la crisis con Marruecos es el último capítulo de una serie de “líos” en política exterior con los que el Gobierno “ha dilapidado” la credibilidad de España y la ha convertido en “perfecta debilidad”, aseguró la diputada conservadora Valentina Martínez.

“España necesita un gobierno fiable, creíble y respetado dentro y fuera de nuestra fronteras”, una política exterior “fuerte, eficaz y sensata, que permita recuperar las relaciones de buena vecindad con Marruecos y el resto de socios y aliados”, apuntó la parlamentaria.

En respuesta, la ministra reiteró que España “no ha buscado, deseado, ni alimentado una crisis” con Marruecos, y por eso está “plenamente comprometida a mirar al futuro, con diálogo” para recuperar la “cooperación modélica (…) que ha dado frutos muy destacados de estabilidad y prosperidad y los va a seguir dando”.

La crisis diplomática entre ambos países estalló tras la llegada a España en abril del líder independentista saharui del Frente Polisario, Brahim Gali, para recibir asistencia médica en un hospital, y que salió de regreso a Argelia a primeros de junio.

La situación se agravó entre el 17 y 18 de mayo, cuando unas diez mil personas entraron desde Marruecos de manera irregular, la mayoría a nado, en la ciudad española norteafricana de Ceuta, aunque la gran mayoría ya fueron devueltas al país vecino.