Enviado de EE.UU. dice que el intento de golpe puede detener la ayuda a Sudán

0
4
680037

SUDÁN GOLPE

Jartum, 19 sep (EFE).- El enviado especial de Estados Unidos para el Cuerno de África, Jeffrey Feltman, dijo hoy ante las autoridades sudanesas que una crisis como el intento de golpe de Estado de hace una semana contra los militares y el Gobierno puede llevar al Congreso estadounidense a detener el apoyo a Sudán.

Según un comunicado de la oficina del Consejo de Ministros sudanés, Feltman hizo estas declaraciones en el marco de una visita al país africano, en la que se reunió con el primer ministro sudanés, Abdallá Hamdok.

El enviado estadounidense transmitió la condena de su país a la intentona golpista y trasladó “el apoyo de Estados Unidos al Gobierno sudanés liderado por civiles”, en un momento en el que el país atraviesa una fase de transición tras la caída del exdictador Omar al Bashir en 2019.

De acuerdo con la nota, Feltman dijo que incidentes como la intentona golpista tienen como objetivo “parar el desarrollo” de Sudán y retrasar la normalización “de las relaciones con Estados Unidos y su papel en las instituciones financieras internacionales”.

El año pasado, Estados Unidos retiró a Sudán de la lista de países patrocinadores del terrorismo, en la que figuraba desde hacía casi 20 años, algo que el país necesitaba imperiosamente para poder salir de su aislamiento internacional y acceder a organismos multilaterales de crédito para financiar su faraónica deuda.

Feltman, además, llamó a la cooperación después del intento de golpe entre civiles y militares que comparten el poder durante este periodo de transición y que mantienen diferencias que han provocado que la comunicación entre ambos se encuentre en un punto muerto.

“Creo que es importante que las dos partes lleguen a la verdad y comprendan que su cooperación es importante para una transición sin problemas y para que Sudán mantenga su posición en el sistema internacional”, dijo Feltman según el comunicado.

Hace una semana, las autoridades sudanesas frustraron un golpe de Estado y acusaron a los “remanentes” del régimen de Al Bashir de organizar la asonada desde “dentro y fuera de las Fuerzas Armadas”.

Horas después de la intentona, el primer ministro aseveró que era necesario “reformar los órganos militares y de seguridad”, lo que provocó el enfado de los líderes militares.