Buenos Aires.- Si hay algo más importante que el resultado de un Boca-River es que los hinchas de uno y otro lado acaben contentos. La alegría y la armonía se palparon en la ida de la primera final de la Libertadores en la que se enfrentan ambos equipos, que acabó en empate y anticipa un desenlace de infarto.

“Es un sueño porque nunca se ha vivido en la historia de Sudamérica ni en Europa una final así. Queríamos ganar pero siempre Boca termina ganando al final”, cuenta Martín Pablo, uno de los miles de hinchas del “xeneize” que disfrutaron del encuentro en La Bombonera.

La decisión de los clubes -como ya es habitual desde hace años por razones de seguridad- de no aceptar público visitante ni en este partido ni en el de vuelta, el 24 de noviembre en el Monumental de River, favoreció la armonía en las gradas del estadio y las calles aledañas, donde solo se veían los colores azules y amarillos de la camiseta de los ‘bosteros’.

En su historia, Boca disputó once veces la final de Libertadores, de las que ganó seis, mientras que River llegó a seis y venció en tres. Hasta hoy, solo tres veces ambos equipos se habían enfrentado en una final, pero ninguna de esta altura.

Ahora solo queda que uno de los dos alcance la cima, mientras el otro deberá conformarse con tomar la pacífica revancha en un futuro que no se alargue, como hasta ahora, más de 50 años.

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