Endy Méndez es una de las activistas jóvenes que se destacan en Greensboro. Todos los días, con dolor en el alma, habla con sus hijas estadounidenses de lo que sucede “allá afuera con los inmigrantes”.

Por Williams Viera  | [email protected]

Greensboro, NC.- Hace cinco años Barack Obama suscitó la esperanza de millones de niños y jóvenes que habían ingresado a Estados Unidos junto a sus padres sin tener documentos migratorios en regla.

La anterior Administración estadounidense, en agosto de 2012,  aprobó el programa DACA,  que impedía la deportación de los ‘soñadores’ si cumplían ciertas condiciones de edad, tiempo de estancia y sin tener antecedentes criminales.

Endy Méndez es una de las activistas jóvenes que se destacan en Greensboro.

Una beneficiaria de este alivio migratorio es la mexicana Endy Méndez, activista comunitaria, madre de dos niñas y estudiante de derecho.

Originaria  de México, lleva 15 años en Greensboro, trabaja en una oficina de abogados y paga impuestos como cualquier persona que reside en Estados Unidos.

Para Méndez, como lo dijo ella, “desde el momento de tener DACA obtuve parte de mi dignidad que como ser humano me merezco. Ese documento me dio la oportunidad de mostrar mis habilidades para desarrollarme en un trabajo y de entender lo que todos escuchamos con relación a lo que conocemos como el sueño americano”.

Y es que Endy Méndez cree en la definición del historiador James Truslow Adams con respecto al ‘sueño americano’: “La vida debería ser mejor y más rica y llena para todas las personas, con una oportunidad para todo el mundo según su habilidad o su trabajo, independientemente de su clase social o las circunstancias en las que nace”.

“Esto es doloroso”

Méndez por ser activista desde la época en que estuvo vinculada a Faith Action International House y ‘dreamers’, le habla a sus hijas de lo que sucede a su alrededor para que entiendan de la situación en que viven.

“Es triste tener que explicarle a mi hija de 9 años que debe estar orgullosa de este país en el que nació y de su herencia mexicana también, pero que su presidente (Trump) está diciendo pestes de su madre’. Esa es la conversación que sostengo con mis hijas, aunque no entiendan, y les aclaro que yo no soy lo que están hablando allá afuera. Quiero que estén consientes y  que aprendan a cuestionar lo que está sucediendo”, dijo Méndez.

Debido al activismo de Méndez, ella nunca permanece callada ante las campañas de miedo que se han emprendido desde Washington.

“A diario escuchamos, ‘vamos a quitar DACA’, ‘se hará el muro’ o ‘crece el número de deportaciones’. A eso es lo que se expone mi hija mayor cada vez que va a la escuela, que ve televisión, que habla con sus amigos o amigas o que lee algún periódico y yo no la puedo proteger por ser esas situaciones el pan cotidiano”, agregó la joven señalando que eso les causa mucho estrés.

Esta dreamer también comentó que ha debido enfrentar con valentía el cuestionamiento de su hija a la hora de saber por qué no tienen papeles. “Mi esposo y yo le explicamos que sus abuelos buscaron un mejor futuro para nosotros. Tratamos de mostrarnos fuertes para ellas y no nos dejamos derrotar porque  un ‘status’ no nos define como persona”, dijo Méndez.

Pese al poco avance de las negociaciones en el Congreso por una ley que regularice el estatus migratorio de los soñadores, Méndez dice tener esperanza que se llegue a una resolución favorable.

 

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