La CE busca salvar el acuerdo norirlandés con una nueva propuesta que debe negociar

0
2
696158

UE BREXIT NEGOCIACIONES

Bruselas, 14 oct (EFE).- La Comisión Europea (CE) ha presentado una nueva propuesta para facilitar la implementación del protocolo Brexit que tiene ahora que negociar con el gobierno británico, especialmente en lo que se refiere al futuro papel del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en la solución de disputas entre ambos.

El Ejecutivo comunitario apuesta por concentrar los esfuerzos en resolver los problemas de la población norirlandesa, a lo cual aspira con las iniciativas anunciadas ayer, pero no está dispuesto a renegociar el protocolo ni a retirar la corte comunitaria de ese documento.

“No puedes tener acceso al mercado único sin la supervisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea”, reiteró ayer el vicepresidente de la Comisión para Relaciones Interinstitucionales, Maros Sefcovic, durante una rueda de prensa.

En efecto, la corte europea actúa como intérprete supremo de las normativas que rigen ese mercado único.

Sefcovic dijo que en Irlanda del Norte la población quiere que se resuelvan “las cuestiones prácticas”.

Aun así, el Gobierno británico insistió el miércoles tras la publicación de las propuestas en un cambio en la gobernanza del protocolo.

“Deben realizarse cambios significativos que aborden las cuestiones fundamentales en el corazón del protocolo, incluida la gobernanza, si queremos un acuerdo duradero que cuente con el apoyo de Irlanda del Norte”, indicó un portavoz del Ejecutivo del Reino Unido.

La alusión a la gobernanza puede hacer prever que el Reino Unido insistirá en su exigencia de que el TJUE no sea el que supervise la aplicación de las normas del mercado único en Irlanda del Norte.

Antes de recibir las propuestas, el secretario de Estado británico para el Brexit, David Frost, dijo el miércoles que es necesario poner en marcha “un proceso de negociaciones intensivas” con la Unión Europea para hallar un consenso sobre el protocolo.

También reiteró que el protocolo “socava” el acuerdo de Viernes Santo y detalló que “el problema con el protocolo por el momento es que la legislación de la UE, con el Tribunal Europeo de Justicia como el encargado de ejecutarla, se aplica en Irlanda del Norte sin ningún tipo de proceso democrático”.

“Eso, creo, tiene que cambiar si vamos a encontrar disposiciones de gobernanza con las que la gente pueda vivir”, agregó.

Con esas posturas distanciadas, las conversaciones políticas de alto nivel para salvar el protocolo norirlandés se pondrán en marcha este viernes en Bruselas, donde Sefcovic y Frost se reunirán.

La intención de la Comisión Europea es mantener negociaciones intensivas con el Reino Unido las próximas semanas y lograr un acuerdo antes de fin de año.

El protocolo evita el regreso de una frontera comercial entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, pero crea nuevos controles sobre las mercancías que viajan desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte.

En esa región del Reino Unido se siguen aplicando las normas del mercado único comunitario y la nueva carga burocrática derivada del protocolo ha provocado escasez de productos y tensiones políticas.

LA TENSIÓN

La relación entre Londres y Bruselas ha estado marcada por la tensión desde que en marzo el Reino Unido decidió de manera unilateral prolongar el periodo de gracia en el que no se aplican los controles aduaneros y fronterizos contemplados en el protocolo.

En respuesta, Bruselas puso en marcha un procedimiento de infracción contra el Reino Unido que ahora permanece paralizado.

La corte comunitaria ha marcado el debate de las últimas semanas, puesto que el Reino Unido insiste en retirarla del protocolo y Frost ha llegado a amenazar con suspenderlo si Bruselas no acepta los cambios que exige Londres.

LA FLEXIBILIDAD DE BRUSELAS

La Comisión no está dispuesta a renegociar el protocolo ni a retirar de él el TJUE, pero sí ha abierto la puerta a cambios en su implementación.

Tras publicar un paquete de iniciativas el 30 de junio, ayer presentó nuevas medidas que contemplan reducciones del 80 % en los controles sanitarios y fitosanitarios de productos que transiten desde Gran Bretaña para consumirse en Irlanda del Norte o disminuciones en los trámites administrativos aduaneros.

La CE también propuso planes para facilitar el tránsito de medicamentos y para fortalecer la participación de instituciones, empresas y sociedad civil norirlandesas en los procesos del protocolo.

LOS ESCENARIOS

Con las propuestas sobre la mesa, se dibujan dos escenarios. En el primero, Londres y Bruselas llegarían a un consenso y resolverían sus diferencias sobre la aplicación del protocolo.

Sin un entendimiento, el Reino Unido podría seguir adelante con su amenaza y utilizar la cláusula de rescisión que lleva incorporado el protocolo, el Artículo 16, lo que en última instancia podría desencadenar una guerra comercial.