El retraso de la vuelta al cole pone de los nervios a las familias macedonias

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CURSO ESCOLAR MACEDONIA DEL NORTE

Skopje, 2 sep (EFE).- Irena, auditora de 40 años en Skopje, lleva casi medio año durmiendo una media de cuatro horas al día. Todos los días el despertar se convierte en una lucha contra el abatimiento. Desde el estallido de la pandemia teletrabaja y tiene a sus dos hijos en casa, por lo que traslada la mayoría de su actividad laboral a la noche.

“No veo el momento de volver a trabajar en la oficina, porque no puedo seguir así, pero al mismo tiempo me da miedo que vuelvan a abrir las guarderías y colegios y que mis hijos puedan llegar a traer a casa el virus, Todos estamos hechos un lío”, explica Irena a Efe.

Seis meses después de la llegada de la COVID-19 a Macedonia del Norte, muchos padres no soportan ya la doble carga de trabajar y hacerse cargo de los niños. Todos esperaban como agua de mayo el comienzo del curso escolar el 1 de septiembre.

Pero las cosas han llegado de otra forma. El aumento de los casos en el último mes ha llevado al Gobierno a posponer el comienzo del colegio al 1 de octubre e incluso esta fecha está en el aire, pues dependerá del progreso de la curva epidemiológica.

Desde que se diera el primer contagio en febrero pasado, este pequeño país balcánico de apenas dos millones de habitantes ha registrado unos 16.000 casos y cerca de 600 muertes.

Irena se levanta todos los días a las seis para preparar la jornada antes despertar a sus hijos de 3 y 9 años. Su marido trabaja por turnos, por lo que muchos días tiene que hacerse cargo de los peques también por la tarde.

“Es muy difícil lidiar sobre todo con el pequeño y a la vez hablar con mis colegas y jefes que piden que acabe una tarea durante las horas laborables regulares”, se lamenta.

Todo apunta a que las clases serán telemáticas, como durante la primavera, pero el Gobierno no ha preparado hasta ahora ningún plan unificado para todo el país, y así todo queda en manos de la iniciativa privada de los profesores.

El cúmulo de cuestiones no resueltas a día de hoy llevaron el pasado domingo a centenares de estudiantes de secundaria a manifestarse por las calles de Skopje en contra de las enseñanza exclusivamente telemática y en demanda de un sistema combinado de cursos presenciales y a distancia.

“Las clases telemáticas no fueron nada efectivas. Exigimos al Gobierno que elabore un plan mixto, y si no lo hace boicotearemos todo el proceso en octubre”, dijo durante la protesta Blendi Hodai, presidente de la Organización de Estudiantes de Secundaria.

Hasta ahora todavía no se sabe cuál será el protocolo concreto de funcionamiento de los colegios.

Lo que está claro es que solo los primeros tres años de la escuela primaria irán al colegio cuando comience el curso. Lo harán en tres turnos diarios y con un máximo de 20 alumnos por aula.

Todos -alumnos y profesores- deberán llevar mascarilla y mantener una distancia física de al menos un metro y medio. En los pasillos de las escuelas se formarán vías de sentido único para minimizar el contacto entre cursos.

Además, los padres de los alumnos deben comprometerse a tomarle a diario la temperatura a sus hijos antes de dejar que vayan al colegio. Los profesores deberán controlar que los estudiantes se desinfectan manos y zapatos antes de entrar en el colegio.

En las aulas, las ventanas deberán permanecer siempre abiertas cuando lo permitan las condiciones meteorológicas y se invita a los niños a traerse el almuerzo de casa.

El Gobierno no ha decidido tampoco qué va a ocurrir con las guarderías y la enseñanza preescolar. Respecto a las universidades solo ha decidido que las clases serán online y solo los exámenes serán presenciales, pero no ha determinado cuándo comenzará el año académico.

La extremada duración de estas medidas está poniendo a prueba no solo la paciencia de alumnos, sino de todo el mundo laboral.

El Gobierno permite a las familias con hijos menores de diez años tomar una excedencia del trabajo, pero muchas empresas privadas aprovechan esta circunstancia para rebajar los salarios al mínimo interprofesional de 14.000 denares (unos 240 euros) al mes.

“Es un duro golpe para muchos trabajadores, también para los que tienen salarios mas altos, pues su presupuesto familiar ha caído significativamente”, explica a Efe el presidente del Sindicato Independiente de Trabajadores, Jakim Nedelkov.

Ivan Blazhevski