Inglaterra se lanza a la nueva normalidad pese a la ola de contagios

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CORONAVIRUS R.UNIDO

Londres, 19 jul (EFE).- Dieciséis meses de pandemia y tres confinamientos después, Inglaterra amaneció este lunes un paso más cerca de la normalidad tras eliminar casi todas las medidas legales contra la covid, como llevar mascarilla o mantener la distancia social, a pesar del auge de contagios de coronavirus.

Después de semanas copando titulares y discursos políticos, llegó el “Freedom day” (“Día de la libertad”) y con él el fin de la desescalada en Inglaterra, inicialmente previsto para la última semana de junio y aplazado tres semanas por el avance de la variante delta.

La nueva ola de casos, que rondan los 50.000 diarios y alcanzarán como mínimo los 100.000, no impidió que algunos ingleses se asomaran a esta supuesta nueva normalidad, sin límites de aforo en interiores o al aire libre y con el ocio nocturno de vuelta tras 16 meses de cerrojazo.

La noche regresó al corazón de Londres, donde centenares de personas hicieron largas colas para celebrar, cuenta atrás incluida, la reapertura de las discotecas, ajenas a pruebas negativas de covid, mascarillas, distancia social o certificado de vacunación, que será obligatorio a partir de finales de septiembre para asistir a eventos masificados.

El primer ministro británico, Boris Johnson, confinado en el día presuntamente marcado para recuperar la “libertad”, tras haber estado en contacto estrecho con el responsable de Sanidad, Sajid Javid -infectado de covid-, pidió “cautela” en la reapertura.

En una conferencia de prensa desde su aislamiento en la residencia de Chequers, al noroeste de Londres, Johnson defendió el sistema de rastreo, fuente de polémica esta semana por el gran número de personas que tuvieron que confinarse tras recibir un aviso de haber estado en contacto con algún contagiado.

Esas órdenes de aislamiento obligaron a cerrar parte del metro de Londres por falta de personal, una situación que también causó estragos en el comercio minorista, la hostelería o la industria.

En algunos de esos sectores considerados críticos, los trabajadores quedarán eximidos de confinamiento por contacto positivo si cuentan con la pauta completa de vacunación, anunció el “premier” este lunes.

LA MASCARILLA SOBREVIVE A LA DESESCALADA

Aunque la mascarilla ya no es un requisito legal en espacios cerrados -en exteriores nunca ha sido obligatoria-, algunas aerolíneas (British Aiways o EasyJet), supermercados (Tesco o Sainsbury’s) u otras tiendas, como la cadena de librerías Waterstones, han anunciado que seguirán alentando a sus clientes a usarla en interiores.

También será obligatoria en el metro y en los buses de Londres, una medida que espera inspirar confianza al 56 % de los residentes en Inglaterra que, según una encuesta de YouGov, aseguran sentirse incómodos en el transporte público tras el fin de las restricciones.

Es el caso de Luisa Edgecombe, una adolescente de 17 años que, aunque celebra la llegada de “un poco más de normalidad”, reconoce a Efe que seguirá llevando mascarilla en buses, trenes y comercios para sentirse más segura.

Lo mismo hará Anthony Clarke, molesto porque en su trayecto en metro hasta la céntrica plaza de Leicester ha coincidido con algunos pasajeros que han optado por viajar sin mascarilla, algo que no les ha reprochado para no sonar “maleducado”, confiesa.

“Hay que escuchar lo que dicen los científicos”, remarca el treintañero, refresco en mano y a punto de entrar al cine, “con mascarilla, claro”, al igual que la mayoría de público que en esta calurosa mañana llenó las salas del Prince Charles Cinema, en el centro de Londres.

Tim Fox, uno de los trabajadores de ese cine, se muestra escéptico con el “Día de la libertad” y cuenta a Efe que las salas -ahora, sin límite de aforo- continuarán recomendando el uso de la mascarilla, algo que cree que transmitirá tranquilidad a los más asiduos.

CIENTÍFICOS, EN ALERTA

La Asociación Médica Británica (BMA) aseguró en un comunicado que mantener las restricciones es la mejor opción “para las personas y para la economía”, una opinión que no comparte el Ejecutivo británico, que ve la reapertura como una decisión de “ahora o nunca”, aprovechando el verano, con las aulas vacías y la vida social transcurriendo en exteriores.

Sin embargo, más de un millar de científicos le han reprochado esta estrategia y han firmado una carta, publicada en “The Lancet”, en la que alertan de que poner punto final a la desescalada en plena ola de contagios es un “experimento peligroso y poco ético”.

El Reino Unido, que podría alcanzar en pocas semanas unos 200.000 casos y mil ingresos al día -aunque los fallecimientos no incrementarían al mismo ritmo-, según los expertos, cuenta con un 68,5 % de la población adulta vacunada con la pauta completa.

Pilar Tomás

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