El presidente tunecino denuncia intentos de deformar la realidad política

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TÚNEZ CRISIS

Túnez, 14 oct (EFE).- El presidente tunecino, Kais Said, denunció hoy “intentos” de deformar la realidad política por parte de actores nacionales y mostró su descontento después de que la comisión de asuntos exteriores del Congreso estadounidense debatiera sobre la transición democrática en el país magrebí.

“El jefe de Estado subrayó que las relaciones entre los dos países seguirán siendo sólidas pese a los intentos de ciertos tunecinos de deformar la realidad sobre la situación en Túnez y que encuentran interlocutores que les escuchan en el extranjero”, señaló la Presidencia en un comunicado de prensa al término de un reunión entre el mandatario y el embajador norteamericano, Donald Blome.

Asimismo, fue la ocasión, señaló la fuente, “para eliminar ambigüedades sobre los enemigos de la democracia”.

Este encuentro coincidió con un debate celebrado este jueves en la Cámara Baja titulado “Túnez: examinar el estado de la democracia y las próximas etapas para la política americana”.

“Túnez, como único país de Oriente Medio y del norte de África que emergió de los levantamientos de 2011 con una transición democrática relativamente exitosa, se enfrenta ahora a otro momento determinante que podría llevar al país al camino de la recuperación o precipitarle en una espiral descendente hacia la disfunción y la inestabilidad”, declaró el director de programas para la región MENA, Elie Abouaoun, durante su intervención.

Horas antes, Said anunció la retirada del pasaporte diplomático del expresidente Moncef Marzouki después de que éste instara a las autoridades francesas a anular la 18ª cumbre de la Francofonía, prevista del 19 al 21 de noviembre en la isla tunecina de Djerba (sur) y finalmente aplazada por un año, en rechazo al “golpe de Estado”.

En este sentido, el presidente pidió al ministerio de Justicia abrir una investigación sobre un posible delito de “complot” contra la seguridad del Estado, y señaló que Túnez es “un Estado libre e independiente y no puede haber ninguna injerencia en sus asuntos”.

El pasado domingo la Cancillería tunecina condenó las declaraciones “vergonzosas de personalidades que han ocupado un alto cargo”- sin hacer mención explícita a Marzouki- a favor de una intervención extranjera en el país.

Desde que el pasado 25 de julio Said decretase el estado de excepción, que incluyó el cese del primer ministro y la suspensión de la Asamblea de manera indefinida, ha congelado la casi totalidad de la Constitución de 2014 y se ha hecho con el poder Ejecutivo y Legislativo con el fin de “recuperar la paz social”.

Durante este periodo, la justicia ha abierto numerosas investigaciones y ha adoptado medidas cautelares- arrestos domiciliarios y prohibición de abandonar el país- contra altos cargos de instituciones, magistrados, hombres de negocios y diputados; lo que ha desatado la preocupación de organizaciones de defensa de los derechos humanos.