El presidente somalí urge a que los comicios legislativos acaben este febrero

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SOMALIA ELECCIONES

Mogadiscio, 10 ene (EFE).- El presidente de Somalia, Mohamed Abdullahi Mohamed Farmaajo, apoyó este lunes el acuerdo alcanzado este domingo para concluir las elecciones de la Cámara Baja del Parlamento el próximo 25 de febrero, y urgió a su cumplimiento.

En un mensaje dirigido a la nación al borde de la medianoche, Farmaajo describió como “resultado satisfactorio” ese acuerdo, logrado en Mogadiscio por el primer ministro de Somalia, Mohamed Hussein Roble, y los presidentes de los cinco estados federales del país en el llamado Consejo Consultivo Nacional.

“No es hoy momento en Somalia de agitación, conflicto y división. Todos tenemos la responsabilidad de proteger la dignidad y el gobierno de nuestro país”, subrayó el presidente en tono conciliador, al enfatizar la necesidad de aplicar el nuevo calendario electoral.

Para lograr el acuerdo, los presidentes de los estados federales -Galmudug, Puntlandia, Jubalandia, Hirshabelle y Suroeste- y otros altos cargos -como el alcalde de Mogadiscio- mantuvieron reuniones con el primer ministro desde el lunes de la semana pasada.

Aunque el mandato de Farmaajo venció en 2021, las elecciones se han retrasado debido a desacuerdos, demoras en los comicios parlamentarios y una escalada de tensiones políticas entre el presidente y el primer ministro.

El presidente de Somalia es elegido por los 329 miembros del Parlamento somalí (54 legisladores en la Cámara Alta y 275 legisladores en la Cámara Baja).

Aunque la fecha límite para que Somalia completara sus elecciones parlamentarias era el 24 de diciembre, hasta ahora sólo unas pocas decenas de los 275 parlamentarios de la Cámara Baja han sido elegidos después de que esos comicios comenzaran el 1 de noviembre, labor que corresponde a un colegio electoral de delegados basados en clanes.

Los 54 senadores de la Cámara Alta del Parlamento ya fueron designados en los estados que conforman el país.

El acuerdo de este domingo se fraguó en medio de una nueva crisis política que llegó a su apogeo el pasado 27 de diciembre, cuando el presidente ordenó la suspensión de los poderes del primer ministro por un presunto caso de corrupción.

La oficina de Roble, por su parte, calificó la decisión del presidente somalí como “un intento fallido para apoderarse militarmente de la oficina del primer ministro”.

Entonces, la ONU, la Unión Africana, la Unión Europea y Estados Unidos, entre otros socios de esta nación del Cuerno de África, pidieron una solución dialogada al conflicto y que los líderes somalíes se abstengan del “uso de la fuerza que podría socavar la paz y la estabilidad”.

El aplazamiento sistemático de las elecciones supone una distracción respecto a problemas notables para el país, como la lucha contra el grupo yihadista Al Shabab, que controla áreas rurales del centro y sur y quiere instaurar un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador) en Somalia.

Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde que en 1991 fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de señores de la guerra y milicias islamistas, como Al Shabab.